El aumento de la morosidad y del endeudamiento puso bajo la lupa a bancos, billeteras virtuales y fintech. Los consumidores denuncian tasas elevadas, falta de información clara y situaciones de hostigamiento al momento de reclamar una deuda.

Durante el primer semestre de 2026 se registraron 200 reclamos contra bancos y fintech por presuntas tasas abusivas, un aumento del 92% respecto del mismo período del año anterior, según un relevamiento de la Subsecretaría de Defensa del Consumidor y Lealtad Comercial. Entre los principales motivos aparecen el precio de los préstamos o tasas excesivas, con una suba interanual del 394%; el hostigamiento, maltrato o acoso, que creció 360%; y la falta de información relevante, con un incremento del 131%.

El problema se da en un contexto de fuerte endeudamiento. Muchas personas acceden a préstamos desde una aplicación en pocos minutos para cubrir gastos cotidianos, pero luego enfrentan cuotas que no pueden sostener. Así, pueden terminar tomando una nueva deuda para pagar una anterior y entrar en una especie de “bola de nieve” financiera.

Vale señalar que los bancos y fintech evalúan el riesgo de cada cliente antes de otorgar un préstamo. Es decir, dos personas pueden pagar tasas diferentes. Entre los datos que analizan se encuentran:

-ingresos y capacidad de pago;
-historial crediticio;
-nivel de endeudamiento;
-comportamiento frente a deudas anteriores.

Por eso, una persona considerada de mayor riesgo puede recibir un préstamo con una tasa más alta. En las fintech, esta evaluación suele realizarse de forma automática, lo que permite aprobar créditos rápidamente. Ahí aparece una de las principales discusiones: quien tiene un mayor riesgo crediticio puede acceder al dinero con mayor facilidad y rapidez, pero terminar pagando un costo mucho más elevado. 

Por su parte, desde los bancos privados advierten que el aumento de la mora no afecta de la misma manera a todos los actores del sistema. Por eso, plantearon al Banco Central la necesidad de diferenciar los indicadores de irregularidad de los bancos de los correspondientes a las fintech y otros proveedores no bancarios, para reflejar con mayor precisión la situación de cada sector.

Otro punto es que, cuando una persona ya no puede pagar, aparece la refinanciación como una alternativa para reordenar la deuda. Puede extender el plazo o reducir el valor de la cuota mensual, aunque eso no siempre significa pagar menos, ya que una cuota más baja puede implicar terminar devolviendo más dinero a lo largo del tiempo. 

Desde el sector público también advierten sobre el uso del crédito para cubrir gastos diarios. El presidente del Banco Provincia, Juan Cuattromo, señaló que muchas familias recurrieron al endeudamiento para compensar ingresos que no alcanzan. En este escenario, el desafío es encontrar formas de reordenar las deudas sin profundizar el problema.

La cobranza es otro foco de preocupación. El aumento de las denuncias por hostigamiento abrió una discusión sobre los límites entre el derecho de una empresa a reclamar una deuda y las prácticas que pueden afectar la intimidad y la tranquilidad de una persona.

En la provincia de Buenos Aires, el Gobierno anunció recientemente una investigación sobre billeteras virtuales y otras entidades de crédito por denuncias relacionadas con prácticas abusivas, entre ellas cláusulas cuestionadas, tasas consideradas excesivas y situaciones de acoso a deudores. Las denuncias alcanzan a distintas empresas del sector financiero digital. Se trata de investigaciones y reclamos en trámite, no de condenas firmes contra las compañías involucradas.

En un contexto de mora creciente, el acceso rápido al crédito dejó de ser solamente una herramienta financiera. Para muchas familias se transformó en una forma de llegar a fin de mes. Y ahí está el mayor desafío: evitar que una solución para una urgencia inmediata se convierta en una deuda cada vez más difícil de pagar.

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