El Gobierno de la Provincia de Buenos Aires suspendió por 90 días el programa MESA (Módulo Extraordinario para la Seguridad Alimentaria), una política alimentaria que desde la pandemia funcionaba como refuerzo para hogares con chicos en edad escolar. La decisión comenzó a regir el 1° de mayo y ya genera preocupación por su impacto en los sectores más vulnerables.
El programa había sido creado durante la emergencia sanitaria por el COVID-19, cuando el cierre de las escuelas obligó a reemplazar la asistencia de los comedores escolares por módulos alimentarios. Con el paso del tiempo, MESA continuó funcionando como complemento del sistema de asistencia alimentaria.
En sus primeros años, las cajas incluían 15 productos. Más adelante, ese número se redujo a nueve alimentos esenciales. Ahora, la asistencia quedó interrumpida de manera transitoria.
A nivel provincial, la medida alcanza a cerca de dos millones de familias. Según explicaron desde la administración de Axel Kicillof, la continuidad del programa se volvió inviable en el actual contexto de caída de transferencias nacionales.
Desde la Provincia sostienen que la decisión no implica la eliminación de la asistencia, sino una “reconfiguración de la política alimentaria”, orientada a concentrar los recursos en el Servicio Alimentario Escolar (SAE), considerado el eje central por su alcance diario y estructural dentro de las escuelas.
La resolución oficial además remarca que el Plan MESA “es financiado íntegramente con recursos provinciales, sin aportes de la Nación ni de otras fuentes”, y que en el escenario actual resulta necesario reasignar partidas para sostener el sistema alimentario escolar en su conjunto.
En ese marco, el Gobierno bonaerense avanzó con una reorientación presupuestaria. Entre las medidas anunciadas figura la duplicación del Módulo Alimentario Territorial (MATE) y un incremento del 25 por ciento en programas como Unidades de Desarrollo Infantil, Centros Juveniles, Envión, REUNIR y Barrios Bonaerenses.
Sin embargo, la explicación oficial fue rechazada por el Ministerio de Capital Humano. Desde esa cartera afirmaron que “no tiene responsabilidad alguna en el desfinanciamiento que la Provincia de Buenos Aires ha decidido sobre sus propios programas provinciales”.
“El Gobierno nacional no mantiene deuda alguna con la Provincia de Buenos Aires”, señalaron desde el área, al tiempo que rechazaron “el intento de adjudicar a esta cartera ministerial responsabilidad por la propia decisión provincial de desfinanciar sus programas”.
De acuerdo con el planteo nacional, los aportes de la Nación cubrirían cerca del 20 por ciento del costo de los comedores escolares, mientras que el resto corresponde a la administración bonaerense. Como respaldo de esa postura, el organismo indicó que el presupuesto nacional destinado a iniciativas de calidad educativa creció un 72 por ciento entre 2025 y 2026, al pasar de 345.319 millones de pesos a 594.841 millones.
Por otra parte, el texto oficial aclara que la suspensión no tiene carácter retroactivo y que se respetarán las obligaciones en curso. También establece que continuará la articulación con municipios y consejos escolares para garantizar el funcionamiento operativo del Servicio Alimentario Escolar.
Por ahora, no hubo precisiones sobre cómo se compensará la interrupción de MESA en aquellos distritos donde el programa tenía un alcance masivo y representaba una ayuda para miles de hogares.
Hacé tu comentario