Con el inicio del ciclo lectivo 2026, comenzó a regir en la provincia de Buenos Aires la prohibición del uso de teléfonos celulares en todas las escuelas primarias, tanto de gestión estatal como privada.

La medida contemplada en la Ley N° 15.534, establece que los estudiantes podrán asistir con sus dispositivos móviles, pero deberán mantenerlos guardados y apagados durante toda la jornada escolar, incluidos los momentos de recreación. La implementación quedó a cargo de la Dirección General de Cultura y Educación, que determinó que el uso solo estará habilitado en el marco de actividades pedagógicas específicas autorizadas por el docente.

El objetivo central de la normativa es reducir distracciones durante la jornada escolar y fortalecer los procesos de aprendizaje. Entre los argumentos mencionados durante el tratamiento de la ley, se indicó que el 54% de los alumnos bonaerenses reconoce que el celular los distrae en clase. Además, los resultados de las pruebas Aprender 2024 mostraron que más de la mitad de los estudiantes se encuentra por debajo del nivel básico en Matemática.

La decisión impacta en más de 11.000 establecimientos educativos de la provincia y se da en medio de un amplio debate social sobre el rol de la tecnología en las etapas formativas. En los últimos años, los teléfonos móviles pasaron de ser herramientas ocasionales a dispositivos de uso cotidiano entre niños cada vez más pequeños, lo que abrió discusiones sobre cuánto influye (o no) en la concentración y la dinámica del aula.

En paralelo, en la Ciudad de Buenos Aires ya rige desde 2024 una restricción para los niveles inicial, primario y secundario, tanto en escuelas públicas como privadas.

Cabe destacar que la normativa bonaerense también prevé campañas de concientización dentro del sistema educativo y en otros ámbitos estatales sobre los efectos del uso excesivo de pantallas en la infancia.

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