La Unión Industrial Argentina (UIA) emitió un comunicado en el que manifestó su preocupación por la caída de la actividad y la pérdida de empleo en el sector, que en el último trimestre registró la baja de 1.500 puestos mensuales. Si bien valoran la baja de la inflación y el orden fiscal impulsado por el Gobierno nacional, advirtieron que el alto costo financiero y la falta de crédito están asfixiando a las PyMEs industriales.

Entre los reclamos centrales, la UIA pidió generar líneas de crédito a tasas razonables para sostener la producción y el empleo, además de combatir el contrabando y otras informalidades en la industria. “El aumento de la informalidad es un riesgo para los consumidores, y genera una competencia desleal y una presión adicional sobre el sector formal de la economía, que está muy penalizado por la alta presión tributaria vigente», señalaron en el comunicado.

En diálogo con La Palabra, el presidente de la Unión Industrial de Berazategui (UIB), Alejandro Bartalini, aseguró que la realidad del distrito “en proporción, es igual a lo que mencionó la UIA” y advirtió que “tenemos el sector textil muy afectado con el cierre de algunas empresas”.

Bartalini señaló que el sector metalúrgico también enfrenta dificultades: “Están sosteniendo la fuente de empleo por un tema fundamental de la relación con los trabajadores y la formación de los mismos, que es muy difícil y lleva mucho tiempo formarlos”.

En contraste, explicó que el sector que abastece a supermercados está “un poco mejor” ya que “la gente busca segundas marcas o marcas del mismo supermercado que fabrican empresas de nuestro distrito”.

Por otro lado, remarcó que los sectores plástico y papel “están complicados por el aumento de la energía y costos internos, que con un tipo de cambio retrasado hace que se pierda la utilidad y estén trabajando en algunos casos a pérdida”.

Uno de los puntos más críticos, según el presidente de la UIB, es la falta de respuesta por parte del Gobierno nacional: “No tenemos a quién dirigirnos; al renunciar Marcos Ayerra (Secretario de la PyME) nos quedamos sin representante gubernamental del segmento PyME”.

Bartalini también advirtió también sobre el impacto del dólar atrasado y la apertura indiscriminada de las importaciones: “Frente a países con una escala productiva exponencialmente mayor a la nuestra, con impuestos y costos laborales (no salarios) mucho más bajos, nos hace imposible competir. No somos prebendados, no pedimos subsidios, solo queremos producir en condiciones similares a las empresas de los países que nos invaden de productos”. Y agregó: “Administrar el comercio exterior no es mala palabra, es acompañar a la industria nacional que genera empleo de calidad para el trabajador y ayuda a sus familias”.

“Creemos que, de persistir esta política de olvido de nuestra industria, vamos camino a la precarización de la economía. El campo, el sector energético y minero podrán cumplir con los compromisos externos dentro de unos años, pero los argentinos vamos a ver pasar esa riqueza sin que derrame en nuestra economía”, cerró.

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