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Abandonados a su suerte | lapalabradeberazategui.com.ar

Ella nació hace 29 años con parálisis cerebral y desde el inició su familia se preocupó para que no le faltara nada. Esta conectada a una máquina de oxígeno las 24 horas y a una bomba gástrica que le permite alimentarse. Hasta hace un par de años la obra social de Seguridad le suministraba todo lo que ella necesitaba, incluso la batería de medicamentos que permiten que ella no sufra otras dolencias. Pero desde hace poco más de un año las cosas cambiaron por completo y los insumos comenzaron a escasear. Sumado a esto, la pandemia que no permite que Jorge Rastelli, su papá, haga horas extras y pueda solventar algunos gastos. Tiene 62 años y enfermedades preexistentes por lo que debe cuidarse el doble.

«La obra social me cubría todo, desde la medicación hasta las gasas, el algodón, todo. ..Pero después hubo cambios, y ya no nos respondieron más, fuimos incluso a la Superintendencia de Salud para cambiarnos pero no nos autorizaron. Hasta nos quitaron la posibilidad de seguir atendiéndonos con la médica que teníamos  desde hace años, por falta de pago. Hoy no tengo clínica, ni nada. Me atiendo en el hospital y mi insulina (es insulinodependiente)la tengo que pedir porque ni eso me dan. Es desesperante. Ahora tenemos un Recurso de Amparo, pero ni así. Viene la médica auditora pero nos dice que ellos no pueden hacer nada”, contó Virginia, la mamá de Elizabeth que lucha a diario por su hija.

Al ver su desesperación, que incluso profundizaban los problemas de salud que tiene Virginia, sus 4 hijos expusieron su caso en las redes sociales y solicitaron a  la gente si podía ayudarlos. Y como siempre la solidaridad afloró. Es bien de argentino. Les donaron la leche que la joven necesita, y que sale 1800 pesos. Ella consume alrededor de 47 envases al mes. También le llevaron pañales y medicación. «Tengo para salir del paso y un poco más. Me llamaron desde fundaciones, se comunicaron desde un grupo de motoqueros, y mucha gente que tenía remedios sobrantes me los facilitó, eso me deja tranquila uno o dos meses, pero no puedo vivir esperando siempre de la gente cuando la que se tiene que hacer cargo es la obra social. Agradezco muchísimo la ayuda, me emociona realmente que la gente sea tan solidaria, pero tengo que luchar para que mi hija tenga lo que necesita siempre”, señaló Virginia a La Palabra, que también necesita controles médicos que no puede hacerse.

«Mis hijos siempre me ayudan con mercadería, pero hoy la situación esta mala para todos y no puedo pedirles más- admitió la mujer que se hizo fuerte a la fuerza. También agregó- Sabemos que la vida de mi hija es un milagro, ni los mismos médicos entienden como ella sigue con nosotros, porque tuvo muchísimas complicaciones por eso la cuidamos mucho e intentamos que tenga todo lo que necesita».

«Esto es un abandono de persona. Es muy injusto. Me conecte con muchas familias que están pasando lo mismo. Incluso muchos pacientes oncológicos terminaron falleciendo por falta de medicación. Es muy triste lo que pasa. A veces en la desesperación llamamos una y otra vez para conseguir una respuesta, pero nos tratan como criaturas. La última vez que me trajeron los insumos fue en mayo y después de ahí no tuvimos ninguna novedad. Como explique pedí que me pasaran a otra obra social pero me lo denegaron. Estamos solos» reclamó Virginia cansada de golpear puertas y mandar cartas. «No estoy pidiendo lujos, solo asistencia para mi hija, que es un ser humano y sufre», enfatizó la mujer .

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