Mientras gran parte del mundo miraba al cielo por el lanzamiento de Artemis II, en Pereyra, en el Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR), se vivió otro momento igual de importante, pero de madrugada.
El jueves pasado no fue un día más para la ciencia argentina, y mucho menos para Berazategui. En el IAR, ubicado en Camino General Belgrano km 40, se logró recibir la señal del microsatélite ATENEA, un desarrollo nacional que viajó al espacio a bordo de la misión Artemis II de la NASA.
Todo había comenzado horas antes, cuando el cohete Space Launch System (SLS) despegó desde el Centro Espacial Kennedy, en Estados Unidos, marcando un nuevo capítulo en el regreso de la humanidad a la Luna. La misión Artemis II tiene como objetivo orbitar el satélite natural y avanzar en la exploración del espacio profundo. En ese recorrido, la nave ya logró sobrevolar, por ejemplo, la cara oculta de la Luna, ese lado que no se ve desde la Tierra.
Apenas cinco horas después del lanzamiento, a las 00:58 del 2 de abril, ATENEA estableció comunicación con la Tierra, y el IAR fue el encargado de captar esa señal desde su estación terrena. Desde allí, ingenieros y técnicos lograron recibir con éxito los datos enviados por el satélite durante sus 20 horas de operación en el espacio profundo.
El CubeSat de 12 unidades (12U) -ATENEA-, fue desarrollado por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) junto con la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires (FIUBA), el Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR), la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y la empresa VENG S.A. El mismo fue diseñado para operar más allá de la órbita geoestacionaria, superando los 70.000 kilómetros de distancia. Durante su misión, permitió medir niveles de radiación, probar componentes en condiciones extremas y validar sistemas de comunicación de largo alcance.
Además, el satélite analizó señales de navegación satelital (GNSS) en alturas superiores a las de constelaciones como GPS y Galileo, y puso a prueba sensores en entornos de muy baja luminosidad.
De los cuatro CubeSats que viajaron en esta misión (Argentina, Arabia Saudita, Alemania y Corea del Sur) solo dos lograron establecer comunicación exitosa: el argentino y el saudí. Un dato que resalta aún más el valor del sistema científico-tecnológico nacional.
Desde la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) confirmaron que la misión de ATENEA fue cumplida con éxito. Ahora, comienza una nueva etapa: el análisis de los datos recolectados, fundamentales para futuras misiones con mayor complejidad.
La estación terrena de Berazategui demostró su capacidad para comunicarse con dispositivos en el espacio, algo que, sin dudas, resulta clave para el avance de la exploración espacial.
Así, mientras Artemis II abre camino dirigiéndose a miles de kilómetros de distancia, desde un rincón del conurbano bonaerense, Berazategui también es parte de una historia y suceso que hoy mantiene al mundo expectante.
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