La regulación del uso de redes sociales por parte de niños y adolescentes es un tema latente a nivel mundial. Ahora es España quien anunció que avanzará con una prohibición para que los menores de 16 años no puedan acceder a plataformas digitales, en el marco de una creciente preocupación por el impacto que estas herramientas tienen en la salud mental, el acoso en línea y la exposición a contenidos nocivos.
El anuncio fue realizado por el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, quien explicó que la medida formará parte de un paquete de cinco iniciativas legislativas y regulatorias destinadas a ordenar el funcionamiento de las plataformas digitales. La propuesta deberá contar con aprobación parlamentaria para entrar en vigencia.
Según detalló Sánchez durante su exposición en el World Governments Summit, en Dubái, el eje central del proyecto será obligar a las empresas tecnológicas a implementar sistemas de verificación de edad efectivos, que impidan el acceso de menores de 16 años a redes sociales como TikTok, Instagram, Facebook o Snapchat.
Además, el plan contempla sanciones más severas para las plataformas que incumplan la normativa. Entre las nuevas regulaciones, se prevé tipificar como delito la manipulación de algoritmos que amplifiquen contenidos ilegales y establecer responsabilidad penal para directivos de empresas que no retiren publicaciones que vulneren la ley. También se anunció la creación de un sistema denominado “Huella de Odio y Polarización”, destinado a rastrear y combatir discursos de odio en entornos digitales.
La iniciativa española se da en un contexto de alarma social respaldado por datos concretos. Más del 90% de los adolescentes en España utiliza al menos una red social, mientras que uno de cada diez menores sufrió situaciones de ciberacoso, de acuerdo a un estudio publicado en noviembre por diversas organizaciones, entre ellas UNICEF España.
Este país no es el único en avanzar en este sentido. Francia ya estableció la edad mínima de acceso en 15 años, mientras que Dinamarca y Nueva Zelanda implementaron restricciones similares. Australia, en tanto, se convirtió en el primer país del mundo en prohibir formalmente el uso de redes sociales a menores de 16 años. Allí, la normativa obligó a las plataformas a eliminar el acceso a unos 4,7 millones de cuentas pertenecientes a usuarios por debajo de esa edad, según informaron reguladores locales.
La medida australiana exige que los usuarios tengan al menos 16 años para poder crear y mantener cuentas activas, y se convirtió en un antecedente clave para otros gobiernos que hoy analizan regulaciones similares.
El debate sobre el uso de redes sociales en la infancia y adolescencia sigue creciendo a nivel mundial, con cada vez más países dispuestos a intervenir frente a los riesgos asociados al consumo temprano y sin controles de estas plataformas.
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