En el marco del Día de la Industria, dialogamos con Sergio Loré, fundador de Serifra SRL, una empresa de Berazategui dedicada a la serigrafía en vidrio. Con más de tres décadas de trayectoria, hoy abastece a laboratorios medicinales, bodegas y cervecerías de todo el país. Fue también el encargado de grabar las copas por los 100 años de La Palabra.

Serifra SRL nació del esfuerzo personal y familiar de Sergio Loré. “Serifra quiere decir Sergio Distribuye Frascos, porque soy distribuidor de envases de Rigolleau y tengo un taller de envases de serigrafía. Abastecemos a laboratorios medicinales y también hago todo lo que es serigrafía en vidrio para bodegas y marcas. Además, soy distribuidor de una empresa que trae productos de Brasil de la cual soy productor y distribuidor”, explicó.

El inicio de este oficio estuvo ligado a la historia de su padre, Ernesto Loré, ex operario de Rigolleau y fundador de la cooperativa Progreso. “Trabajando con él fabricábamos repuestos para cafeteras eléctricas y mandábamos a grabar a un decorador. En una oportunidad nos arruinaron dos mil cafeteras y desde ahí le dije a mi papá que yo iba a ser decorador. Tenía 26 años y me dijo que estaba loco, que no sabía nada, y yo le dije que si esa persona lo hacía, yo lo iba a hacer mejor que él. Y salió así, gracias al empeño, sacrificio, horas dedicadas, aprendiendo y cuando uno cree que se puede hacer se puede”, relató.

Con el tiempo, Loré fue vendedor, pintor, decorador y encargado de entregar cada pedido hasta poder crecer y consolidar su taller. “El primer trabajo fue para una persona que me vendió el horno túnel a pagar con trabajo. Me enviaba mercadería y yo le pagaba con la producción. Así fui aprendiendo y escalando, porque cada vez quise más. Hoy trabajo para mí solo y no para terceros”, recordó.

En su trayectoria trabajó con grandes marcas: “A Cervecería y Maltería Quilmes les hago los vasos de promoción, los chops, últimamente hice la promoción de Colapinto. También trabajo para bodegas como Zuccardi, Santa Julia, Chandon, además de cervezas artesanales”. En el área de laboratorios, Loré trabaja con Bagó (entre otros) realizando serigrafía en frascos. Sobre este rubro detalló que requiere un tratamiento especial: “Se les baja el pH al vidrio para vacunas o inyectables de productos para animales, mediante una solución que deja contaminado el horno. Por eso esos trabajos se hacen en grandes tiradas y, luego, el horno debe permanecer encendido un buen tiempo para descontaminarse”. Y aclaró: “Cuando hago tratado, no hago decorado”.

Entre sus trabajos más particulares recordó los vasos con impresión en el fondo, que se lee recién al terminar de beber. “Hay vasos que llevan impresión directa y otros que llevan un calco vidrificable, que se hace a mano, uno por uno”, detalló.

Por otro lado, aseguró que le pone “la misma energía a todos los trabajos: del más pequeño al más grande”. Y valora especialmente el reconocimiento: “Cuando me reconocen y agradecen siento que voy por el camino correcto. Gracias a Dios atravesé todas las crisis con dificultades, pero siempre seguí creciendo sin cerrar la fábrica”.

A su vez, actualmente piensa en un retiro paulatino y busca delegar responsabilidades para ganar más tiempo personal y familiar: “Estoy planeando mi retiro para trabajar menos y disfrutar un poco de la vida. Ya le di mucho a mi trabajo, ahora es época de delegar. Sigo armando cosas nuevas, pero formando gente para que dentro de unos años pueda ir solo por momentos”. En esa línea, explicó: “Estoy llevando a una persona para que aprenda cómo es el trato con los proveedores, porque no todos son iguales. En síntesis, estoy formando a alguien en esa área, a otra persona en producción, y la parte de oficina ya la tengo resuelta”.

Su vínculo con Berazategui es fuerte, aunque ya proyecta su futuro: “Berazategui es el lugar donde me empecé a desarrollar. Pero cuando me retire, me iré a vivir a Mar del Plata”.

Tampoco dejó pasar por alto un capítulo especial, que fue el pedido de grabar las copas por los 100 años de La Palabra. “Me pareció una alegría que me hagan este pedido. Tengo una excelente relación con Miguel Gaíta (director del medio)”, compartió.

Sobre el cierre, tras ser consultado por cómo describiría su trabajo en una oración declaró: “Un sueño hecho realidad. Fui arquitecto de mi propio destino. Lo busqué y ahora no hay que quejarse”. “Me gusta cumplir y entregar a tiempo, que las cosas salgan bien. En mi trabajo hay una cuestión de que hay que cuidar mucho la mercadería, porque es frágil y se rompe. Hay dedicación, hay trabajo, cuidado, técnicas”, indicó.En este presente, se abre camino a la venta online: “En estos momentos estoy desarrollando una tarea de venta online, donde saldré con unos productos que si bien están a la venta, pero no están en forma masificada en otras tiendas. Ahora hago diseños, y combos de vasos, copas, platos. Con esos trabajamos le daré más volúmen a mi empresa”.

Con años de trayectoria, Sergio Loré no solo construyó una empresa reconocida en el rubro de la serigrafía, sino también una historia de esfuerzo, dedicación y pasión por el oficio.

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