Argentina volvió a mostrar un panorama preocupante en materia educativa tras conocerse los resultados de las Pruebas PISA 2025. El país retrocedió en Ciencias, Lectura y Matemática respecto de la edición anterior y registró sus peores desempeños desde 2006 en dos de las áreas evaluadas. Además, en Matemática alcanzó el puntaje más bajo de toda la serie histórica nacional.
El Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes (PISA) es una evaluación impulsada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que se realiza cada tres años desde el 2000. La prueba analiza los conocimientos y capacidades de estudiantes de 15 años en Matemática, Ciencias y Lectura, a partir de una muestra representativa de escuelas y alumnos de cada país.
En la edición 2025, Argentina obtuvo 393 puntos en Ciencias, 389 en Lectura y 367 en Matemática. Los resultados implicaron una caída de 13 puntos en Ciencias, 12 en Lectura y 11 en Matemática en comparación con PISA 2022. De esta manera, el país retrocedió simultáneamente en las tres áreas.
Sobre un total de 91 sistemas educativos participantes, Argentina quedó ubicada en el puesto 71 en Ciencias, 62 en Lectura y 75 en Matemática. En términos generales, los resultados reflejan una posición relegada y ubican al país entre los desempeños más bajos de América Latina.
Al comparar los resultados regionales, Argentina quedó octava entre los 13 países latinoamericanos participantes en las tres materias evaluadas. Aunque gran parte de la región se mantuvo estancada o también registró retrocesos, el país estuvo entre los que más cayeron desde la edición de 2022. Costa Rica y El Salvador fueron los únicos países de América Latina que lograron no retroceder en ninguna de las tres áreas.
La OCDE sostiene que la pérdida de aprendizajes responde a un proceso que se viene desarrollando desde hace años y que no puede atribuirse solamente al cierre de las escuelas durante la pandemia. Entre otros factores aparecen las nuevas tecnologías y hábitos digitales, la disminución de la lectura por placer personal, los problemas de asistencia escolar y una menor participación de las familias en la trayectoria educativa de los estudiantes.
De la evaluación participaron más de 760 mil alumnos de 91 países, representando a unos 33 millones de adolescentes. En Argentina realizaron la prueba 11.093 estudiantes de 412 escuelas, una muestra representativa de alrededor de 609.100 jóvenes de 15 años. Al igual que en 2022, el examen se desarrolló de manera digital mediante computadoras.
En el otro extremo de la tabla, los mejores resultados volvieron a concentrarse en sistemas educativos de Asia oriental. B-S-J-Z (Beijing, Shanghái, Jiangsu, Zhejiang – China) y Singapur lideraron los desempeños generales, mientras que Estonia, Japón, Corea del Sur, Macao, Taipéi y Reino Unido también se ubicaron entre los sistemas con mejores resultados en las tres áreas evaluadas. El contraste vuelve a poner en evidencia los desafíos que enfrenta Argentina para revertir una tendencia de deterioro en los aprendizajes de sus estudiantes.
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