Los vecinos que viven en las inmediaciones de la Plaza Tiscornia, ubicada en 14 y 132, expresaron fuertes reclamos por la falta de presencia policial y de control urbano, especialmente durante las noches. Denuncian que el lugar (ubicado solo a metros de la Municipalidad de Berazategui) se transformó en un punto crítico por la circulación de motos que realizan robos, disturbios y maniobras peligrosas como subir y circular por las veredas.

Según relatan los residentes, la zona dejó de ser un espacio familiar para convertirse en un escenario de ruidos constantes, consumo de drogas y alcohol, peleas y caravanas de motos durante la madrugada. “Era una plaza familiar, ahora es un infierno”, comentó una vecina que vive frente al espacio también llamado “Las colectividades”.

Esta problemática, señalan, también impacta en la salud de quienes viven en los alrededores. Algunas vecinas manifestaron que deben tomar pastillas para dormir, mientras que otros aseguran que van a trabajar “sin haber descansado bien en toda la noche”.

Las quejas se repiten y coinciden en un sentimiento de desamparo. “Solo tenemos paz cuando llueve”, sostuvo una mujer. Otros testimonios advierten que la situación implica riesgo directo: “Roban y andan armados”.

Los fines de semana son señalados como los momentos más complicados. “Los fines de semana son peores. Al otro día quedan vidrios, mugre, botellas. La policía viene a las 4 o 5 de la tarde y a las 12 de la noche ya no queda nadie”, expresó un vecino, y agregó: “A la noche saco a mi mascota y esta plaza es un descontrol”.

Las quejas también apuntan a la ausencia de Control Urbano y de controles viales. “Queremos saber por qué no aparece el control urbano. Estamos hartos de esas motos que ni patente tienen”, planteó un vecino de la cuadra. Otros, que viven a varias cuadras, aseguran que los ruidos se sienten igual: “Vivo a tres cuadras y se la pasan haciendo ruido con las motos a las 3 de la mañana. Escucho todo”.

La problemática no se limita a la plaza en cuestión. Los vecinos también denunciaron que por la avenida 21 suelen circular caravanas de motos. “Creen que es tierra de ellos”, señalaron.

La falta de respuestas provoca frustración. “Pagamos control urbano y no sabemos dónde están”, lamentaron los residentes, quienes exigen una presencia policial constante, operativos para identificar motos sin documentación y controles nocturnos que permitan recuperar la tranquilidad del barrio.

Hacé tu comentario

Por si acaso, tu email no se mostrará ;)