Néstor Santos dirigió el periódico “La Calle” de Avellaneda durante más de 60 años y fue un firme defensor de la libertad de prensa. Con su fallecimiento, el periodismo pierde una voz única e irrepetible, comprometida con los valores que inspiraron el desarrollo del país, la defensa de la libertad de prensa y el desafío de acercar todos los días la información a los vecinos. Sin dudarlo, fue un referente del periodismo local con valores cívicos incluso en períodos difíciles de nuestra historia.
Muy joven, a los 20 años, en 1958, asumió la dirección del periódico La Calle, el diario que su padre, Adrián Santos, había fundado el 20 de diciembre de 1946, en tiempos de fuerte inestabilidad política, en un país incierto.
El fallecimiento de su padre lo puso al frente del periódico, que había ganado un espacio certero entre dos diarios de líneas opuestas: La Opinión, del dirigente conservador Alberto Barceló, y Libertad, del radical Fabián Onzari. En ese difícil contexto asumió la misión de prolongar la obra de su padre y brindar un servicio informativo que la comunidad de Avellaneda y Lanús supo reconocer. Su impulso favoreció su crecimiento, tanto que en diciembre próximo cumplirá nada menos que 80 años.
A lo largo del tiempo renovó el diario y contribuyó al crecimiento de la actividad periodística. Creó nuevas secciones y mantuvo un estilo que se afianzó con la absoluta fidelidad de sus lectores. Por ejemplo, la sección “Ha trascendido”, alimentada con datos surgidos del off the record periodístico, fue un sello de la publicación.
Cabe señalar que Santos tuvo una presencia permanente en la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA) y un activo compromiso en favor de la libertad de expresión. Presidió, además, el Círculo de la Prensa de Avellaneda y Lanús. Fue un referente del periodismo de esos distritos y, al frente del diario La Calle, contribuyó a reflejar la voz y las preocupaciones de los ciudadanos, así como la identidad cultural de su comunidad.
Era el alma del diario La Calle y su partida, luego de atravesar un delicado estado de salud, generó un profundo pesar en el periodismo regional, donde era reconocido por su compromiso con la información local y por haber dedicado gran parte de su vida a contar la historia cotidiana de esa ciudad.
Sus restos hoy descansan en el Cementerio de Avellaneda. Desde el periódico La Palabra expresamos nuestro profundo pesar por su fallecimiento y acompañamos a su familia, amistades y seres queridos en este difícil momento.
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