En su primer mensaje de Navidad como pontífice, el papa León XIV realizó un fuerte llamado a la paz, al diálogo y a la responsabilidad personal, al tiempo que exhortó a los líderes mundiales a no ser indiferentes frente al sufrimiento que atraviesan millones de personas en distintas regiones del mundo.
Desde el balcón central de la Basílica de San Pedro, el mismo lugar desde el que se presentó públicamente tras su elección en mayo, León pidió “paz y consuelo para las víctimas de todas las guerras que se libran en el mundo”, y para quienes padecen “a causa de la injusticia, la inestabilidad política, la persecución religiosa y el terrorismo”.
Ante miles de fieles congregados en la Plaza San Pedro, en una jornada marcada por la llovizna, el Papa retomó muchas de las preocupaciones expresadas anteriormente por Francisco, y puso el foco en la situación de los refugiados, los migrantes, las víctimas de desastres climáticos, los desempleados y las personas explotadas. En ese sentido, reclamó mayor compromiso internacional y políticas centradas en la dignidad humana.
En su mensaje, León XIV hizo un especial llamado al diálogo en América Latina, en un contexto de creciente tensión regional. Sin mencionar dirigentes en particular, instó a quienes tienen responsabilidades políticas en el continente a buscar acuerdos “por el bien común” y no caer en “exclusiones ideológicas y partidistas”. También pidió una atención más humana hacia los migrantes que “recorren el continente americano” en condiciones de extrema vulnerabilidad.
El Pontífice extendió su exhortación a Europa, donde llamó a entablar un diálogo “respetuoso” entre los líderes que buscan una salida pacífica al conflicto en Ucrania, y remarcó la necesidad de priorizar la diplomacia por sobre la confrontación.
Más allá de los escenarios geopolíticos, León XIV subrayó la importancia de la responsabilidad individual como motor de cambio. “Si cada uno de nosotros, a todos los niveles, en lugar de acusar a los demás, reconociera ante todo sus propias faltas y pidiera perdón a Dios, y al mismo tiempo se pusiera en el lugar de quienes sufren, fuera solidario con los más débiles y oprimidos, entonces el mundo cambiaría”, expresó.
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