El organismo aprobó la implementación de la perfusión regional normotérmica, una tecnología que permite restablecer de manera controlada la circulación sanguínea y mantener los órganos oxigenados a temperatura corporal tras el fallecimiento del donante. La innovación busca ampliar el número de órganos aptos para trasplante y mejorar sus resultados.
El Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (INCUCAI) dio un nuevo paso en la modernización del sistema de donación y trasplante de órganos al aprobar la incorporación de la perfusión regional normotérmica (PRN), una técnica considerada de vanguardia que ya se utiliza en distintos países con resultados positivos. La medida apunta a incrementar la disponibilidad de órganos para trasplante y mejorar su calidad antes del implante.
La tecnología consiste en restablecer de forma controlada la circulación sanguínea luego del fallecimiento del donante, mediante un sistema de circulación extracorpórea que vuelve a oxigenar los órganos y los mantiene a temperatura corporal normal. De esta manera, se reduce el deterioro que provoca la falta de irrigación y se logra preservar mejor su funcionamiento antes de la ablación y el trasplante.
Los especialistas sostienen que este procedimiento permite recuperar órganos que anteriormente no podían utilizarse o cuya viabilidad era limitada. Además de aumentar la cantidad de donaciones efectivas, la técnica favorece una mejor evaluación del estado de los órganos antes del implante y podría traducirse en mejores resultados para los pacientes trasplantados.
La incorporación de esta metodología se suma al proceso de innovación tecnológica que el INCUCAI viene desarrollando en los últimos años. En 2024, el organismo puso en marcha el Programa Nacional de Perfusión Renal, destinado a preservar riñones mediante máquinas de perfusión, iniciativa que luego fue ampliada y actualizada para fortalecer la procuración de órganos en todo el país.
Actualmente, miles de personas permanecen en lista de espera para recibir un trasplante en Argentina. Para muchas de ellas, la posibilidad de acceder a un órgano depende no solo de la solidaridad de los donantes, sino también de la incorporación de tecnologías que permitan aprovechar una mayor cantidad de órganos en condiciones óptimas.
Con la incorporación de la perfusión regional normotérmica, el sistema argentino de donación y trasplante suma una herramienta que podría incrementar significativamente la cantidad de órganos disponibles y mejorar las posibilidades de éxito de cada intervención. El objetivo final es reducir los tiempos de espera y ofrecer una nueva oportunidad de vida a quienes aguardan un trasplante.
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