El PAMI se encuentra en una situación crítica de retraso en pagos y las distintas clínicas y centros de salud privados tomaron medidas que afectan directamente a sus beneficiarios. Varios establecimientos de salud de Buenos Aires suspendieron la asignación de nuevos turnos para consultorios externos en reclamo por un retraso en los valores prestacionales y demoras en los pagos que supera, a priori, el 100%.

“Sin una recomposición urgente de los valores y la regularización de los pagos adeudados, las instituciones no pueden afrontar la compra de insumos críticos ni cumplir con las obligaciones salariales y honorarios profesionales. Ratificamos que estas medidas buscan garantizar la continuidad mínima de los servicios y evitar el colapso del sistema. Hacemos responsable al Estado nacional por el impacto sanitario que esta situación genera en los afiliados al PAMI”, declararon desde la Cámara de Prestadores de Salud de la Seguridad Social.

Según explicaron desde la CAPRESS, la medida de fuerza, que no afecta a las urgencias ni a las prestaciones ya programadas, busca presionar para abrir una negociación y evitar restricciones mayores. En caso de que desde el ala gubernamental no cedan, las medidas podrían escalar a la suspensión de la atención programada en consultorios externos, manteniendo únicamente el seguimiento de pacientes con patologías crónicas críticas preexistentes. Además, la suspensión por tiempo indeterminado de cirugías y procedimientos programados no urgentes podría convertirse en una realidad.

A pesar de que en el último tiempo se especuló con que el Gobierno evalúe una recomposición presupuestaria, más allá del salvataje de $580.000.000.000 mediante la ampliación de emisiones de tres Letras del Tesoro Nacional Capitalizables en pesos, con vencimientos entre julio y septiembre de 2026, la situación del organismo es tan delicada que la suspensión de servicios llegó antes. Sin embargo, el titular del PAMI declaró en sus últimas apariciones públicas que el organismo está atravesando un proceso de reorganización, no una crisis.

Además, indicó que actualmente aumentó la esperanza de vida y esto impacta directamente en las finanzas del organismo. “La gente vive más y, por suerte, vive más porque eso es un logro de la medicina. Pero, bueno, eso lleva a un reordenamiento del sistema, a mayores gastos en enfermedades crónicas y en medicamentos, y eso, obviamente, al instituto le impacta en forma directa”.

Por lo pronto, las medidas de fuerza dependen de cada centro de salud. Hay casos, como en la capital de la provincia, donde aún no suspendieron la asignación de turnos, aunque se mantienen en estado de alerta frente a la crisis.

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