Querer hacer las cosas bien para destacarse no es deslealtad comercial, pero parece que en estos tiempos eso no se comprende. La familia de Madison viene enfrentando desde hace tiempo la envidia y el hostigamiento en su emprendimiento comercial. Según relatan, la competencia no escatima esfuerzos para complicarles la vida a diario.

Hace más de dos décadas, Diego soñaba con tener su propio restaurante de sushi. Para eso, aprendió los secretos más importantes sobre la manipulación del pescado y otros alimentos. Le gustó tanto que se perfeccionó, se capacitó y se convirtió en sushiman, un experto en este típico plato oriental tan valorado por los comensales argentinos.

Así fue como adaptó una zona de su propia casa y comenzó a preparar esos exquisitos bocados para su círculo íntimo y conocidos. Después de la pandemia, con el auge del delivery, decidió dar un paso más y abrió un local sobre la calle 146.

Como a todos, le costó mucho tiempo y esfuerzo. Pero logró imponerse. La gente comenzó a elegirlos por sobre otros locales por la calidad de los productos y el cuidado en la elaboración. Allí, junto a su esposa, iniciaron un camino que, con muchos obstáculos, los hizo más fuertes.

Hace unos meses, cuando notaron que el viejo local les quedaba chico y su hijo Madison se sumó al proyecto, Diego decidió buscar un nuevo espacio, más amplio y adaptado a sus necesidades actuales. Además, ya habían sufrido dos robos a mano armada en menos de un mes, por lo que buscaban mayor seguridad. Apostaron entonces al centro de Berazategui, en calle 15 entre Mitre y 151, a metros de la UAI.

Refaccionaron el lugar, hicieron todos los trámites ante el Municipio y se prepararon con entusiasmo para esta nueva etapa. «La idea siempre fue trabajar en comunidad. Si hay varios locales del mismo rubro, eso puede atraer al público. Apostamos a competir desde la calidad, la atención y la presentación», explicó Madison.

La inversión fue significativa. Usaron todos sus ahorros y le pusieron el alma. «Nuestros clientes son exigentes, algo fundamental en este tipo de comidas. Por eso trabajamos con tranquilidad, haciendo todo en regla», agregó.

Tanto se destacaron que, por recomendación del público, hoy son uno de los locales mejor calificados en Google. Y eso, según dicen, desató el conflicto. “Tuvimos pedidos falsos, con cantidades enormes, que nadie vino a retirar. Intentos de estafa, cortes de luz provocados. Nos dijeron que nuestros clientes estaban reclamando pedidos en otro local, algo que jamás ocurrió. Todo esto es muy desgastante”, lamentó Madison.

Además de delivery, ahora ofrecen mesas y un sistema de sushi libre por turnos de dos horas, con gran aceptación del público. Sin embargo, ese mismo éxito generó más enojos. “El 14 de febrero, mientras trabajábamos a local lleno, recibimos una llamada amenazante diciendo que sabían dónde vivíamos y que nuestra familia estaba ahí. Tengo hermanos chicos y mi esposa embarazada. Fue terrible», recordó.

“Parece que hay que pagar derecho de piso, pero nunca se termina. A algunos no les gusta que hayamos llegado hasta acá sin ayuda de nadie. No queremos irnos, somos de Berazategui y merecemos trabajar tranquilos como cualquier otro”.

A raíz de las amenazas, debieron contratar seguridad privada. “Un gasto extra que no teníamos previsto, pero necesario para proteger a nuestra familia y a nuestros clientes”, concluyó.

Etiquetas

Hacé tu comentario

Por si acaso, tu email no se mostrará ;)