La beatificación de Enrique Ernesto Shaw fue confirmada tras el respaldo otorgado por la comisión de obispos y cardenales del Dicasterio para las Causas de los Santos, que dio su “parecer favorable” al milagro atribuido a su intercesión. La decisión se tomó luego de la Asamblea celebrada la semana pasada en Roma, acercando definitivamente al empresario argentino a ser reconocido como beato por la Iglesia Católica.
La comunidad de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE) celebró la noticia “con profunda alegría”, destacando la vida ejemplar de Shaw, empresario y marino de la Armada Argentina, cuya trayectoria estuvo marcada por la fe cristiana, el trabajo y el compromiso social. “Su beatificación reconoce no solo un milagro, sino una vida dedicada a integrar la Doctrina Social de la Iglesia en el mundo económico”, remarcaron.
Enrique Shaw (1921–1962) fue fundador y primer presidente de ACDE y un pionero en la defensa de los derechos de los trabajadores, incluso en contextos de fuerte conflictividad social. Convencido de que el trabajo debía estar al servicio de la dignidad humana, promovió relaciones laborales basadas en el diálogo, la justicia y el respeto, sin resignar el lado empresarial. Para Shaw, fe y empresa no solo eran compatibles, sino dos partes que debían enriquecerse mutuamente.
Cuando el reciente beato había manifestado su deseo de dejar la empresa para trabajar directamente con los obreros, un sacerdote de la diócesis de Chicago lo exhortó a quedarse: su misión era transformar la empresa desde dentro. Un dato que hoy adquiere un fuerte valor simbólico, ya que esa misma diócesis es la del origen del actual papa León XIV, quien lo definió como “un hombre providencial para nuestros tiempos”.
El proceso canónico avanzó en los últimos años. En abril de 2021, el papa Francisco lo declaró venerable. En enero de 2025, el milagro atribuido a su intercesión superó la instancia médica y recibió la aprobación de la Comisión Teológica. El 17 de junio, la Comisión de Teólogos aprobó de forma unánime la oración de intercesión y los frutos del milagro, y recientemente la comisión de obispos y cardenales del Dicasterio emitió su parecer favorable. Finalmente, el 18 de diciembre, el papa León XIV aprobó el decreto que reconoce oficialmente el milagro.
El hecho milagroso que permitió la beatificación es la curación científicamente inexplicable de un niño de seis años, que en junio de 2015 sufrió una grave lesión craneal tras recibir una patada de un caballo en un campo de la localidad de Suipacha. El animal reaccionó de manera violenta al asustarse con una víbora, impactando de lleno en la cabeza del niño.
El pronóstico era crítico. Sin embargo, sus padres, vinculados a ACDE, rezaron intensamente pidiendo la intercesión de Enrique Shaw. Contra todo diagnóstico médico, el niño se recuperó de forma inesperada y completa, sin secuelas neurológicas, y retomó su vida normal en un tiempo sorprendentemente breve. Una curación que la ciencia no pudo explicar y que fue reconocida oficialmente por la Iglesia.
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