La Confederación General del Trabajo (CGT) anunció la realización de un paro nacional con movilización el próximo 10 de febrero, en coincidencia con la fecha prevista para el tratamiento en el Congreso de la denominada Ley de Modernización Laboral, impulsada por el Gobierno nacional.
La medida de fuerza había sido anticipada la semana pasada, luego de que el debate parlamentario del proyecto (previsto inicialmente para diciembre) fuera postergado en el marco de las negociaciones del oficialismo con sectores de la oposición para avanzar en su sanción.
La CGT señaló que mantiene firme su estrategia de resistir a las reformas en distintos frentes, tanto en el plano institucional y judicial como en la calle, y adelantó que esa ofensiva se retomará con fuerza a partir de febrero, cuando el proyecto vuelva a la agenda legislativa.
En ese contexto, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, se reunió con el triunvirato que conduce la central sindical tras el anuncio del paro general. Según expresaron desde la CGT a través de un comunicado, el encuentro tuvo como objetivo analizar “el ataque que lleva adelante el Gobierno Nacional al trabajo mediante la implementación de un modelo económico que golpea al empleo y genera pérdida del poder adquisitivo de las y los argentinos”.
“La CGT reafirma: vamos a dar la pelea en todos los ámbitos para frenar la reforma laboral y defender derechos: en la calle, en Diputados, en el Senado y en la Justicia”, señalaron.
La fecha del tratamiento en el recinto fue confirmada para el 10 de febrero, lo que activó la convocatoria a la medida de fuerza anunciada por la central sindical, que buscará presionar contra la aprobación del proyecto impulsado por el Ejecutivo.
La nueva reforma laboral apunta a modificar varios aspectos del régimen de trabajo vigente. Entre los principales ejes se incluyen cambios en el sistema de indemnizaciones, la ampliación del período de prueba, la creación de un fondo de cese laboral alternativo, incentivos para la registración del empleo no formalizado y una mayor flexibilidad en los convenios colectivos, con el objetivo de fomentar la contratación. Estos puntos son los que generan un fuerte rechazo por parte de los sindicatos, que advierten sobre una posible pérdida de derechos laborales.
Desde la CGT remarcaron que el paro del mes de febrero será una señal clara de oposición al proyecto y una advertencia al Gobierno sobre el costo social y político que, aseguran, tendrá avanzar con la reforma.
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