La Palabra dialogó con el dirigente sindical sobre la situación económica del país, las importaciones, el mercado laboral y los programas de formación profesional que impulsa la CGT.
El berazateguense Argentino “Tito” Geneiro, integrante de UTHGRA y secretario de Formación y Capacitación Profesional de la CGT (cargo para el que fue reelecto en noviembre de 2025 hasta 2029) analizó el presente económico y laboral del país, y advirtió sobre un escenario que calificó como “muy preocupante”.
“La situación en general está complicada, y no solamente para el sector de los trabajadores. Los salarios no alcanzan, no van al ritmo de la inflación y seguimos perdiendo poder adquisitivo, con un promedio salarial realmente bajo. Algunas actividades están por debajo de la línea de la pobreza”, sostuvo.
En ese sentido, remarcó que el contexto se agrava con el avance de la reforma laboral: “Hay fallos que están impidiendo su ejecución porque muchos artículos van en contra de la Constitución Nacional. Algunos jueces están tomando nota e impidiendo esta barbarie de quitar derechos a los trabajadores”.
Geneiro también apuntó contra el desfinanciamiento de las obras sociales sindicales: “Esto nos está generando un problema grave a los sindicatos y, en particular, a la salud de los trabajadores. Un porcentaje muy alto (creo que el más alto) del sistema de salud lo sostienen las obras sociales sindicales con el recurso de los trabajadores. No es dinero del Estado, es plata de los trabajadores, administrada por sus sindicatos a través de la afiliación, el aporte y la contribución patronal. Si no existieran, no sé qué sería de la salud de los trabajadores. Hoy muchas prestaciones de alta complejidad no se pueden cubrir, y los sindicatos están tratando de sostenerlas con recursos propios, combinando fondos de la obra social y sindicales. Estamos resistiendo para que los trabajadores no sufran las consecuencias de decisiones políticas que los perjudican, en un contexto donde los sindicatos están siendo desfinanciados por estructuras gubernamentales que deberían velar por la salud de la gente”.
A su vez, cuestionó el impacto de la apertura de importaciones en la industria nacional. “La apertura indiscriminada genera cierre de empresas. Más de 20 mil han cerrado en los últimos tiempos y más de 300 mil trabajadores quedaron destinados a la calle. Sectores como el textil, metalúrgico y alimenticio están muy golpeados. Casos como Fate, Sancor o Rigolleau son los más emblemáticos”, soltó.
Además, señaló que la paralización de la obra pública profundiza la crisis, advirtiendo que hasta “han eliminado obras necesarias para el mantenimiento de rutas y caminos”, lo que “perjudica un intercambio permanente, de ida y vuelta, de la producción”.
Tras ser consultado sobre las medidas urgentes para revertir la situación, fue directo: “Primero, que el trabajador gane más y haya consumo. Habiendo consumo interno, las empresas levantan cabeza, pero si no hay plata y no hay consumo, ¿cómo sobreviven? Además, hay una carga tributaria muy elevada, que también debe analizarse. Hay que alentar la inversión productiva y no la financiera, como ocurre actualmente, donde predomina la especulación pero no la producción, y las empresas terminan cerrando. Creo que hay que mover el mercado interno, y eso se logra generando posibilidades económicas para que la gente pueda gastar”.
En relación a su desempeño como secretario de Formación y Capacitación Profesional de la CGT, Geneiro destacó el desarrollo sostenido de políticas de formación desde hace casi dos décadas: “En 2005, a partir de un convenio con el Ministerio de Trabajo de la Nación (en ese momento a cargo de Carlos Tomada) iniciamos un proceso de capacitación a nivel nacional con programas sectoriales y formación de formadores. Hicimos un trabajo muy importante: pasamos de tener un par de escuelas a contar hoy con 56 centros de formación profesional en todo el país, donde brindamos capacitación en hotelería, gastronomía, turismo, oratoria, entre otras áreas”.
Siguiendo la línea, remarcó: “Firmamos convenios con universidades, municipios y gobiernos provinciales. También avanzamos en lo que llamamos la pasarela educativa, vinculando la formación profesional con las escuelas técnicas y la posibilidad de acceder a licenciaturas en distintas áreas. Desde 2016, cuando asumí en la CGT nacional, replicamos este modelo en sindicatos como UOCRA y Luz y Fuerza, que trabajan muy fuerte en capacitación”.
Asimismo, subrayó: “Fuimos impulsores de la Comisión Nacional Tripartita de Formación Profesional junto al sector empresarial (a través de la UIA) y el Estado nacional, donde se definen perfiles, programas y financiamiento. Hoy todo eso está cortado, pero fue un logro importante”.
“También impulsamos en 2016 el primer Congreso Nacional sobre Industria 4.0 y realizamos encuentros sobre inteligencia artificial, robótica, informática y nuevos sistemas de trabajo. Buscamos actualizar los programas y dar herramientas a jóvenes y adultos para adaptarse a un mundo laboral que cambia constantemente”, destacó.
Sin embargo, advirtió: “Les damos herramientas a las personas, pero hay poca accesibilidad porque no hay trabajo. Preparás a alguien, pero no tiene dónde insertarse porque las empresas cierran. Es muy difícil. Si esto no cambia, no sé dónde vamos a terminar. Es muy preocupante la situación. No se trata de números, se trata de gente”.
“Con esto no hay salida y parece que el gobierno no entiende, es insensible. Nosotros hemos hecho lo posible, siempre respetando la voluntad popular, porque la CGT nunca salió a generar un desmadre social. Siempre se trató de dialogar y de buscar consensos, pero no fuimos escuchados y hemos agotado todas las instancias, reconociendo que la gente eligió. Eso no quiere decir que no tengamos que reclamar: uno reclama y lo tratan de cualquier cosa. Veremos qué pasa en las futuras elecciones y, mientras tanto, seguiremos reclamando como corresponde, tratando de resolver al menos algunas cuestiones mínimas”, añadió.
Finalmente, se dirigió a los trabajadores y dejó un mensaje: “Las soluciones son políticas. No tenemos otra alternativa que cambiar esto que nos está perjudicando. Hay que tratar de elegir gente con más sensibilidad, que escuche la voz no solo de los trabajadores, sino también de todos los sectores que están siendo perjudicados por una política económica que evidentemente está fracasando”.
Hacé tu comentario