Autoridades y cámaras empresarias advirtieron un fuerte crecimiento en la oferta de productos de cosmética y perfumería que no cumplen con los requisitos de seguridad y eficacia, lo que representa un gran riesgo para la salud de los consumidores. Se trata de artículos que se comercializan sin la debida habilitación y que, en muchos casos, carecen de información básica en sus envases.
Según datos compartidos en mesas de trabajo entre distintas áreas del Estado, en los últimos dos meses se decomisaron en el país más de 40.000 productos irregulares, que no cumplían con las exigencias regulatorias para su venta en el mercado local. Entre los artículos más frecuentes se encontraron protectores solares, fragancias, repelentes, maquillajes, alisadores de cabello, esmaltes para uñas y productos para el cuidado facial.
Uno de los principales problemas detectados es que los envoltorios o envases no siempre permiten identificar al responsable del producto. En muchos casos faltan datos clave como la empresa elaboradora, el lugar de fabricación, los ingredientes utilizados o el registro sanitario válido. Incluso, cuando esa información figura, su impresión suele ser incompleta o directamente ilegible.
Ante este escenario, se activaron oficialmente al menos dos mesas de trabajo. La primera surgió a partir de un pedido de intervención de la cámara empresaria a la Administración Nacional de Alimentos, Medicamentos y Tecnología Médica (Anmat), autoridad regulatoria en la materia. A partir de allí, se abrió una instancia de articulación con la Subsecretaría de Defensa del Consumidor y Lealtad Comercial, dependiente del Ministerio de Economía, encargada de relevar la venta al público.
Además, se avanzó en la actualización de capacitaciones para personal policial, Gendarmería y Prefectura, con el objetivo de mejorar la identificación de productos que se elaboran, comercializan o ingresan al país de manera irregular.
Las mesas de trabajo también buscan que los elaboradores e importadores que hoy no cumplen con los requisitos exigidos comiencen a adecuarse a la normativa vigente. Esto incluye por ejemplo la realización de pruebas de seguridad y eficacia, entre otros controles, de acuerdo con el tipo de producto.
Desde los organismos de control recordaron que cualquier consumidor puede verificar si un elaborador o importador
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