Industriales PyMEs Argentinos (IPA) difundió un comunicado oficial, firmado por su presidente Daniel Rosato, tras los dichos del presidente de la Nación en la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso, el domingo pasado. Desde la entidad expresaron preocupación por el rumbo económico y volvieron a advertir sobre la crisis que atraviesa el sector industrial.

“Escuchamos el discurso presidencial con atención. Como empresarios industriales PyME queremos ser claros: nosotros no somos privilegiados ni prebendarios. Somos quienes invertimos, producimos y generamos empleo todos los días en un país que históricamente fue inestable”, señalaron desde IPA.

“Nos preocupa profundamente que se instale la idea de que la industria nacional es sinónimo de corrupción o privilegio. Eso no solo es injusto, sino peligroso para miles de pequeñas y medianas empresas que no viven de subsidios, sino del trabajo, el crédito caro y la presión impositiva más alta de la región”, afirmaron.

En ese marco, recordaron que las PyMEs vienen alertando desde hace tiempo sobre la delicada situación de la industria. “Competimos pagando energía cara durante años. Pagamos impuestos nacionales, provinciales y municipales acumulados. Enfrentamos tasas de financiamiento que en muchos momentos fueron impagables. Y sostenemos empleo formal aun en crisis profundas”, remarcaron, y agregaron: “No somos parte de ningún ‘zoológico’. Somos el 70% del empleo privado formal del país”.

En el texto, también se indicó que la apertura comercial puede ser positiva si es gradual y equilibrada, aunque advirtieron que “cuando se plantea como un shock, sin compensar la asimetría fiscal, laboral y financiera que tiene la Argentina frente al mundo, lo que ocurre no es competencia: es desplazamiento productivo”.

En esa línea, sostuvieron que “la industria PyME no le teme a competir” sino que “le teme a competir en desigualdad”, y alertaron que, si se reducen aranceles sin resolver los problemas estructurales (como costos logísticos elevados, infraestructura deficiente y financiamiento inaccesible), “lo que se genera no es eficiencia: es cierre de fábricas”.

Además, el comunicado hizo foco en que culpar a la industria por el “atraso” no ayuda y sostuvieron: “La inversión necesita previsibilidad, no estigmatización”. Al mismo tiempo plantearon que la Argentina necesita exportar más, aunque aclararon que “ningún país desarrollado construyó su potencia industrial eliminando de un día para otro sus mecanismos de transición productiva”.

Desde IPA subrayan que el sector no reclama “protección eterna”, sino “reglas claras, reducción real de impuestos, crédito productivo, infraestructura y una transición ordenada”.

“Si la energía será el nuevo motor industrial, que también lo sea para las PyMEs. Si habrá incentivos para grandes inversiones, que no dejen afuera al entramado productivo que ya existe”, señalaron.

Asimismo, manifestaron que el eje de la discusión no debería ser “industria sí o industria no”, sino “cómo cuidamos el empleo argentino mientras modernizamos la economía”.

Finalmente, sobre el impacto que produce el cierre de empresas mencionaron: “Porque cuando una PyME cierra, no se pierde solo una empresa: se pierde comunidad, proveedores, empleo y arraigo local”. Y concluyeron: “Queremos ser parte del futuro productivo. Pero no podemos aceptar que se nos coloque como enemigos del progreso”.

Tal pronunciamiento se da en un contexto en el que las PyMEs industriales vienen señalando de manera sostenida la caída del mercado interno y el impacto de las medidas económicas sobre la producción nacional.

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