La Sociedad de Fomento El Ombú tiene más de cuatro décadas de existencia. A lo largo de su extensa y emotiva historia ha sido el lugar de pertenencia y reunión de los vecinos del barrio, que ocupa 22 manzanas desde la Avenida 21 hasta la calle 31. Actualmente, se encuentra en búsqueda de finalizar una obra histórica que significaría la terminación del gran sueño de aquel grupo de vecinos que dio vida a este espacio 41 años atrás. La Palabra dialogó con Juan Carlos Díaz, el presidente de la entidad vecinal, quien nos explicó lo que significa este lugar para el barrio, las actividades que se realizan y todo lo que han avanzado en más de 40 años de vida.

Berazategui es un distrito muy marcado por la unión vecinal que existe en sus múltiples barrios. Los clubes de fútbol y sociedades de fomento son un fiel reflejo de ello. Estas entidades vecinales surgen a raíz de la unión de pares quienes, en pos de un bien común, se reúnen para armar un lugar propio donde sentirse parte y unir sus fuerzas por algo más grande que ellos mismos: su barrio.

En el Barrio El Ombú sucedió algo así en 1985. Un grupo de vecinos vio la necesidad de formar un espacio que fuera propio del barrio y que este fuera el punto de encuentro y atención a las necesidades del lugar. Entre los impulsores se juntó dinero y se compró la propiedad, que hoy se encuentra sumamente modificada y revalorizada, en la calle 153 al 2258. Allí se levantaron los primeros cimientos de lo que hoy es el hall de ingreso y, desde ese pequeño espacio vecinal, se consiguieron grandes avances para el barrio, convirtiéndolo en todo un símbolo.

“Desde acá se gestionó la colocación de la red de gas, que significó un gran avance para el barrio. Con el tiempo se pudo gestionar la luminaria pública y la pavimentación de las calles. Las reuniones claves para las tratativas de los problemas del barrio se hacían acá. La sociedad de fomento siempre fue un espacio para ayudar a los vecinos y al progreso del barrio a partir de la unión vecinal”, declaró Juan Carlos Díaz, mientras recorría ese mismo salón, que hoy, 40 años después y con sus mejoras de infraestructura, lleva el nombre de Mario Pesce, uno de los hombres fundamentales para que el sueño de la sociedad de fomento sea realidad.

Díaz, actual presidente de la entidad, llegó al barrio hace más de 35 años. Apenas llegó, se acercó al Ombú por una necesidad. Desde aquí, quienes formaban parte de la comisión lo ayudaron y luego él se asoció y cooperó como tesorero. Hoy preside una comisión directiva de 14 integrantes y continúa con el legado de quienes le abrieron las puertas para ayudar a los vecinos que lo necesitan. Actualmente, el Ombú cuenta con 350 socios, quienes abonan una cuota anual de 5.000 pesos. Allí se practican distintas actividades como taekwondo, zumba y salsa, entre otras. Además, es la sede del Centro de Jubilados que lleva el mismo nombre y ofrece sus actividades particulares como talleres de memoria, pedicuría, etc.

Las ayudas que se gestionaron y brindaron, y se continúan haciendo, desde la sociedad de fomento no son solamente en cuanto a mejorar el barrio, sino también asistencia para los vecinos que más lo necesitan. “Acá contamos con elementos como sillas de ruedas, muletas y demás cosas que nos donaron. Las tenemos acá y las ponemos a disposición de los vecinos que no pueden acceder a ellas”, contó Díaz, quien relató una historia increíble. “En pandemia, un niño sufrió un problema de salud en su boca. Se le hizo una especie de herida en las encías que hizo que le creciera una protuberancia muy grande. El padre no encontraba respuestas en ningún lado y vino acá para que pudiéramos ayudarlo. Desde acá nos contactamos con el Dr. Mussi y el equipo de la Municipalidad. En cuestión de días, el chico fue operado en el Hospital del Cruce y mejoró su calidad de vida”, relató Díaz.

Pero quienes ayudan también necesitan ser ayudados y, al mencionar a Juan José Mussi, Juan Carlos se emocionaba al recordar cuánto influyó en el cambio que tuvo la sociedad de fomento. “Mussi en su momento, al ver la obra del salón que estábamos haciendo, nos dio un subsidio para poder completar el trabajo del piso. Esto fue un antes y un después para la sociedad porque se puso en valor el salón y pudimos alquilarlo para eventos, lo que significó un ingreso extra para el lugar. Además, también donó aires acondicionados y siempre estaba predispuesto a venir ante cualquier invitación”. Juan Carlos hizo mención de que las ayudas municipales fueron fundamentales para el crecimiento del lugar y que están sumamente agradecidos.

Actualmente, este sitio cuenta con un pequeño salón de recepción, que cuenta con un espacio para la atención del servicio de pedicuría, posee baños en excelente estado y un gran sector de cocina equipado con elementos industriales, heladeras y una gran parrilla. La atracción principal es su Salón de Usos Múltiples “Albor Pérez”, en honor a un excomerciante local, quien fue el primer presidente de la institución. Este cuenta con grandes dimensiones y comodidades como calefacción, ventiladores y juego de luces, entre otros. Sumado a ello, poseen dos salones pequeños en planta alta donde suceden las distintas reuniones de comisión.

El crecimiento que tuvo en este tiempo es un símbolo de orgullo para todos los ombuenses que inflan el pecho cada vez que hablan de su espacio propio. Ahora se encuentran en gestión y planeamiento de la última gran obra: modernizar el techo para unir el salón de recepción con el S.U.M. Esta obra conlleva una gran inversión económica, por lo que se encuentran tratando de alcanzar la cifra indicada. “De concretarse, se vería finalizado el sueño de quienes nos precedieron”, comentó Díaz.

Por otra parte, están gestionando una gran colecta de juguetes, alimentos y leche para el comedor “Los Peques”, en la localidad de El Pato. Estas movidas solidarias son llevadas adelante habitualmente en fechas claves por la sociedad de fomento, que tiene como lema y valor principal el ayudar a quienes más lo necesitan. “Este lugar, a lo largo de los años, ha sido el símbolo de la pertenencia del barrio. Siempre ha sido el lugar de encuentro para ayudarse los unos a los otros y por eso los vecinos sienten tanto orgullo de este espacio”, concluyó Díaz.

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