Un llamado telefónico, realizado por un vecino de Quilmes, a este medio, reveló una escena cotidiana tan simple como emocionante. Pablo, de 83 años, transmitió un mensaje al director de La Palabra para agradecer, en nombre propio y de un grupo de jubilados de Berazategui, la importancia que tiene el diario en papel en sus rutinas.

Según relató, desde hace tiempo un remisero berazateguense se encarga de acercarle ejemplares impresos cada vez que tiene oportunidad. Pablo, a su vez, los lleva a un Centro de Jubilados de Berazategui donde los adultos mayores desarrollaron una dinámica de lectura compartida.

Allí, los jubilados que pueden leer, lo hacen en voz alta y se turnan para repasar las notas, mientras el resto escucha con atención. De esta manera, todos se mantienen informados sobre las noticias locales, sin importar dificultades de visión, movilidad o acceso digital.

El agradecimiento fue especialmente dirigido a las notas de salud, un contenido muy valorado por el grupo, según destacó Pablo, mencionando reiteradamente la utilidad de los artículos, como por ejemplo, sobre la próstata y otros temas médicos. También pidió disculpas por no haber llamado antes, ya que, según expresó, esta práctica en conjunto sucede “desde hace tiempo” y es posible gracias a que el periódico continúa saliendo en formato papel.

Un mensaje sencillo pero profundo, confirmó algo que muchas veces pasa inadvertido: el rol social del periodismo local, que no solo informa, sino que acompaña, reúne y sostiene vínculos.

Desde la Editorial La Palabra agradecemos el gesto y renovamos el compromiso de seguir acercando información a los vecinos y vecinas de Berazategui, en todas sus formas.

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