Al principio la pérdida era mínima pero, con el tiempo, el problema se fue agravando tanto que hoy están comprometidas ambas arterias en un radio de 100 metros a la redonda. Tanto es así que en los lugares donde las zanjas están más bajas, el agua llega a las veredas. Admitieron que hicieron múltiples reclamos al municipio, pero nunca llega la solución y esta se ha convertido en una pérdida interminable.
«Vimos que el problema se complicaba y todos llamamos al Centro de Atención al Vecino y muchísimas veces a la delegación, pero cuando fuimos personalmente, la delegada dijo desconocer el problema», comentó Enzo, vecino del lugar.
Un grupo de frentistas, al ver que no tenían respuesta, decidieron tomarse el día y descubrir el caño, cosa que les llevó un largo tiempo y mucho trabajo. Pero entre todos lograron encontrar la pérdida. «No es que el caño esté roto, la pérdida está en la unión, pero como no teníamos las herramientas adecuadas, encontrado el problema decidimos acudir a la delegación para pedir nuevamente ayuda», señaló Enzo, consciente que ya la mitad del trabajo estaba hecho- y quizás- la peor parte…
Después de esperar algunos días llegó una cuadrilla municipal a verificar el reclamo. «Nadie se acercó porque preferimos dejarlos que trabajaran tranquilos. Estuvieron media hora, taparon y se fueron. Al otro día el agua brotaba peor. Era una laguna, un manantial»
El problema es que ahora, luego de reiterar los reclamos y plantear la nueva situación, nadie aparece para resolver el tema. «En este barrio hay muchas casas en construcción, por lo que pasan muchos camiones todo el tiempo; el agua estacionada terminó de destruir las calles que de por si son de tierra y tienen algunos mejorados hechos por los vecinos», lamentó el lugareño, quien describió como «intransitables» las arterias del lugar.
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