Este sábado 11 de abril, desde las 19 horas, quedó inaugurada la muestra “El legado. Identidad tallada”, del artista en tallado Osvaldo Pontecorvo. La exposición se desarrolla en el Museo Municipal del Vidrio (MUVI), ubicado en calle 23 y 149, con entrada libre y gratuita.

La propuesta, que también incluye obras de estudiantes del Instituto Cultural de la provincia de Buenos Aires, podrá visitarse hasta el domingo 21 de junio: los jueves y viernes de 10.00 a 17.00, y los sábados y domingos de 12.00 a 18.00. Es organizada por la Secretaría de Cultura y Educación e impulsada por el intendente Carlos Balor.

En diálogo con La Palabra, Pontecorvo explicó que la muestra surge a partir de la iniciativa de Karina Del Savio (directora de la Escuela del Vidrio) y Camila Bustamante (directora de los Museos Municipales de Berazategui), con la intención de visibilizar el recorrido de enseñanza de una técnica milenaria como el tallado en vidrio. “Nos tocó una serie de alumnos muy inteligentes, muy vivos para trabajarlo, y adelantaron muchísimo en lo que es la técnica de alta talla. El trabajo de los alumnos fue de verdad muy ponderable”, destacó.

Por su parte, Bustamante, señaló: “En esta muestra podrán conocer piezas del estilo de tallado checo, una técnica que el maestro Pontecorvo imparte a sus estudiantes de la Escuela Municipal del Vidrio. Es una propuesta para disfrutar en familia y los esperamos para que la conozcan”.

Sobre lo que busca generar en el público, el experimentado tallador anticipó que la primera sensación será de sorpresa. “Es una técnica antigua, muy complicada, que está casi totalmente perdida. La intención que tenemos es que no se pierda, que haya gente que la retome y la reflote”, expresó. En ese sentido, remarcó el trabajo conjunto entre el mercado de artesanías de Buenos Aires y el Municipio para sostener este oficio: “Planté una semillita que está brotando en muchas personas”. “En Berazategui siempre se buscó que el arte no muera”, agregó. 

Pontecorvo también explicó en qué consiste el tallado: se parte de piezas de cristal soplado (como centros de mesa o floreros) que luego son intervenidas manualmente. “Es como un pintor que trabaja sobre un lienzo, pero acá se desgasta el vidrio con piedras, todo a mano alzada y a ojo”, describió.

Con emoción, al mencionar su trayectoria soltó: “Dediqué mi vida a esto y estoy orgulloso de lo que logré. En un momento alguien me lo enseñó a mí y hoy puedo pasárselo a otros”.

Consultado sobre si hay una obra que represente el corazón de la muestra, fue claro y remarcó que “cada pieza es como un hijo, cada una tiene su atractivo especial”.

El artista también reveló que tras su técnica de origen checo, recibió mensajes desde ese país interesados en su trabajo. “Me dijeron que allá se está perdiendo esa calidad de tallado, que prácticamente soy de los últimos que queda”, contó.

“El vidrio es mi vida, y así va a ser hasta el último día. Mientras el cuerpo me dé, voy a seguir con esto”, concluyó.

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