El reconocido pintor, dibujante y grabador argentino Carlos Alonso falleció este lunes 21 de septiembre a los 97 años, en su residencia de Unquillo, Córdoba. 

Aunque por su avanzada edad no pudo estar presente en Berazategui, su obra tuvo un vínculo especial con el distrito. En abril de 2011 se inauguró en el Complejo Municipal «El Patio» (ubicado en calle 149 entre 15 y 15 A), una muestra en su homenaje, que reunió distintas etapas y técnicas de su trayectoria.

La noticia de su fallecimiento fue comunicada por su familia a través de Instagram: “Con profundo pesar comunicamos el fallecimiento de Carlos Alonso. Su familia lo despide con profundo dolor y gratitud, acompañada por el afecto de quienes lo quisieron y admiraron a lo largo de su vida. Su obra y su legado permanecerán siempre”.

Alonso fue uno de los principales exponentes del realismo social y el expresionismo en América Latina. A lo largo de su carrera abordó en sus obras temas como la pobreza, las tensiones sociales, la violencia política y la condición humana. También se destacó como ilustrador de clásicos de la literatura, entre ellos Don Quijote de la Mancha y La Divina Comedia.

Su historia personal también atravesó profundamente su producción artística. En 1977, durante la última dictadura cívico-militar, su hija Paloma fue secuestrada y permanece desaparecida. El hecho significó un quiebre en la vida del artista y dio lugar a una de sus series más reconocidas, Manos anónimas.

La muestra inaugurada en El Pato en 2011 permitió acercar a los vecinos parte de la extensa producción de Alonso, con tintas, grabados, técnicas mixtas  y otros materiales gráficos. El texto que acompañó aquella exposición destacaba el impacto de su obra y su compromiso con la realidad social. “En Alonso la imagen dice, muestra, nos asalta, nos increpa, revelando la conciencia acerca de la condición humana”, señalaba.

También remarcaba que en su producción “la obra y el hombre se fusionan” cuando el artista asume un compromiso y su propia historia pasa a formar parte de la realidad que representa.

A lo largo de su extensa carrera, Alonso recibió numerosos reconocimientos, entre ellos el Premio Konex de Platino en 1982 y 1992, y la Mención Especial a la Trayectoria en 2012.

A los 97 años, su muerte deja un extenso recorrido marcado por el compromiso, la memoria y una mirada crítica sobre la realidad argentina.

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