Más de dos millones de personas fueron parte de la 52° Peregrinación a Luján, una de las movilizaciones religiosas más importantes del país. Durante el fin de semana, miles de fieles se acercaron a la Basílica de Luján con distintos motivos: algunos impulsados por la fe, otros como una forma de agradecer, pedir o afrontar un desafío personal. Todos compartieron un mismo destino: llegar a la última parada, la Basílica de Luján.

La caminata estuvo marcada por la lluvia, que acompañó buena parte de la jornada y puso a prueba a quienes avanzaron durante varias horas. Algunos lograron atravesar el recorrido pese al frío y el agua, mientras que otros debieron interrumpir la caminata y continuar el viaje con asistencia.

A lo largo del camino, micros, combis y autos fueron una alternativa para quienes no pudieron seguir caminando. Así, la llegada a Luján se dio de distintas maneras, pero con el mismo objetivo de encontrarse frente a la iglesia luego de una jornada atravesada por el esfuerzo y las condiciones climáticas.

La peregrinación volvió a reunir a familias, jóvenes, grupos de amigos y personas que participaron por diferentes razones. Para muchos, caminar hacia Luján fue una prueba personal; para otros, una expresión de fe, una promesa o una oportunidad para agradecer. Una vez más, el camino terminó frente a la Basílica, donde se realizó la misa central que marcó el cierre de la 52° edición.

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