Fue empresario, piloto de Turismo Nacional y un vecino muy querido. Carlos Domingo Cacia falleció el pasado 31 de mayo a los 79 años, dejando una profunda tristeza entre familiares, amigos, vecinos y quienes compartieron distintos momentos de su vida. 

Nacido el 25 de noviembre de 1946, Cacia se destacó en la década de 1980 como piloto de Turismo Nacional Clase 2, disciplina en la que logró inscribir su nombre entre los primeros ganadores de la categoría. Sin embargo, su figura trascendió el deporte por su desarrollo empresarial y su permanente compromiso con el crecimiento de la región.

Fue el fundador y titular de La Terminal de Viajes y Turismos del Cruce Varela, una empresa que durante décadas conectó a miles de pasajeros con distintos destinos del país y se convirtió en un punto de referencia para vecinos de Berazategui, Florencio Varela y localidades cercanas. Además, desarrolló una importante actividad comercial, generando empleo y promoviendo mejoras en el funcionamiento de la terminal.

Cacia falleció luego de permanecer una semana internado en la Clínica Trinidad de Palermo. Había ingresado para someterse a una quinta cirugía de columna, pero una infección bacteriana complicó su estado de salud. A pesar de los esfuerzos médicos y de una nueva intervención quirúrgica, murió rodeado del cariño de sus ocho hijos.

Su hija, Adriana Cacia, lo recordó con un emotivo mensaje. «Muchos de los que te conocieron hablan de vos con una admiración enorme. Dicen que eras un hombre generoso, que sabías escuchar como pocos, que siempre estabas dispuesto a ayudar, que tu sola presencia llenaba cualquier lugar y que dejabas huella. Dicen que eras de esas personas imposibles de olvidar», expresó.

«Durante muchos años construiste vínculos con distintos intendentes de la región, siempre con la misma convicción: colaborar para mejorar el barrio. Impulsabas y acompañabas la pintura, remodelación y recuperación de plazas y espacios públicos, porque disfrutabas ver crecer a la comunidad y aportar desde tu lugar», señaló.

En otro tramo de su despedida, destacó el legado empresarial de su padre: «Fuiste el fundador y titular de La Terminal de Viajes y Turismos, una empresa que durante décadas conectó a miles de personas con distintos destinos del país y que se convirtió en un punto de referencia para toda la región. También desarrollaste una importante actividad comercial en el Cruce Varela y Berazategui, dando empleo a mucha gente y facilitando la entrada de los micros en las dársenas de la terminal».

El velatorio y último adiós se extendió por alrededor de 22 horas y convocó a una gran cantidad de personas. «Familiares, amigos, vecinos, comerciantes, empleados y personas que hacía años no te veían quisieron darte el último adiós. Todos repetían algo en común: una anécdota, un gesto de ayuda, una palabra de agradecimiento. Todos hablaban maravillas de él», recordó Adriana.

El cortejo fúnebre también estuvo repleto de emoción. Al pasar frente a La Terminal de Viajes y Turismos, empleados y personas que se encontraban en el lugar interrumpieron sus actividades para despedirlo con un prolongado aplauso. El recorrido fue acompañado por cinco policías motorizados que encabezaron la caravana y ordenaron el tránsito durante el trayecto.

«Ese día entendí que la verdadera grandeza de una persona no se mide por lo que tiene, sino por el cariño, el respeto y la gratitud que deja sembrados en los demás. Y vos dejaste una huella que permanecerá para siempre en el barrio», concluyó su hija.

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