El suceso se registró el pasado 14 de enero, minutos antes de las 20 horas, en la esquina de las calles 128 y 4A. Hasta allí llegaron efectivos policiales tras un llamado al 911 que alertó acerca de disparos de arma de fuego, y constataron que la subteniente Melisa Giselle Rossi Galarza había sido baleada durante un robo. La agente había finalizado su servicio en el Comando de Patrullas de Berazategui y se dirigía hacia su domicilio, cuando se detuvo a comprar en un kiosco. En momentos en los que ingresaba al local, vestida con el uniforme policial, fue sorprendida de atrás por un delincuente armado que descendió de una moto conducida por un cómplice. En esas circunstancias, el asaltante le quitó el arma reglamentaria y le efectuó dos disparos que impactaron en el ojo izquierdo y a la altura de la cintura. De acuerdo con las fuentes, cuando el agresor huía volvió sobre sus pasos y le disparó a quemarropa a la víctima, que atinó a cubrirse con su mano izquierda.

A continuación, los “motochorros” escaparon a bordo del rodado con el arma de la policía, quien a los pocos minutos fue trasladada al Hospital de Alta Complejidad El Cruce, del partido vecino de Florencia Varela.

24 horas después del hecho, la Policía detuvo a Franco Nicolás “Tuerca” Schteingara, acusado de ser uno de los motochorros. Si bien fuentes policiales informaron en principio que eran dos los jóvenes aprehendidos, el restante solo fue identificado y permanece en libertad. Se supo que Schteingara fue capturado en un domicilio del barrio Villa Los Álamos, en la localidad de Ezpeleta, tras una serie de allanamientos ordenados luego de que fuera identificado tanto él como su cómplice, quien permanece prófugo. Los allanamientos fueron ordenados por el fiscal que interviene en la causa, el doctor Daniel Ichazo, de la UFI N° 1 de Berazategui.

Por su parte, Rossi Galarza sufrió la pérdida del ojo derecho como consecuencia de uno de los disparos. Fue derivada al Centro Médico Integral Fitz Roy del barrio porteño de Villa Crespo, donde permanecía internada en terapia intensiva. De acuerdo al último parte médico, se encuentra “estable hemodinamicamente, lúcida”, en tanto el disparo que recibió en la mano izquierda le provocó la fractura del segundo y tercer metacarpianos, por lo que se le colocó un yeso. También se informó que tiene «esquirlas sobre el seno del maxilar izquierdo», por lo que estaba previsto que sea intervenida quirúrgicamente en la zona afectada. «Fue un milagro, porque al cubrirse con su mano redujo la fuerza del impacto de la bala en su rostro. Sin ese acto reflejo hoy seguramente no estaría viva», confió una fuente policial a Periódico La Palabra.

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