Mariano Martínez tiene 47 años, es guardavidas y nació en Berazategui. Con su destreza y su pasión por lo que hace, pudo rescatar a nueve personas en una playa ubicada en el condado de Sarasota, donde vive hoy junto a su familia. El dato particular es que posee una estampita que se convirtió en su amuleto cuando entendió que de él dependían muchas vidas, imagen que diseñó un religioso que pudo morir en un hecho similar en las playas de Mar de Ajó en 1997.

Era sábado, casi fines del mes de junio cuando Mariano Martínez había cerrado la playa a las 17 horas, pero cuarenta y cinco minutos antes, con una tormenta amenazante, comenzó a pedirles a las personas que salieran del mar por precaución y como mandaba el protocolo.

Pero minutos después del cierre escuchó un grito desesperado y vio que le empezaron a hacer señas desde la orilla. A lo lejos vio que en el agua había un montón de cabezas luchando contra corriente.

El hombre, que trabaja en el Departamento de Bomberos del Condado de Sarasota, ubicada al sur de Florida, tomó el tubo de rescate y corrió sin pensar. “La primera persona que vi estaba muy mal, estaba entregada. Le grité que aguantara y me dio tiempo para evitar que se hundiera. Seguí nadando y vi a una mamá con su hija. La mujer me dijo que la dejara morir, que salvara a su hijita”, describió Mariano, que en estas situaciones llega a los límites y jamás sabe cual será el final, porque la naturaleza no perdona.

El problema era que a 50 metros de esas tres personas detectó que había seis más luchando para escapar del clásico “chupón” que normalmente se forma en el banco de arena cuando se rompe. La corriente ingresa por esa filtración, el mar se absorbe y genera desesperación en la gente que no tiene mucha experiencia en el mar.

A pesar de toda la escena en su contra, Mariano logró sacar a todos del lugar donde jamás deberían haber estado. Entre ellos, al esposo de la mujer que se estaba ahogando y a un ciudadano estadounidense que ingresó para ayudar y no pudo. “Ninguno era un experto nadador. Y la sensación que tuve es que si llegaba un minuto y medio más tarde las tres primeras personas que vi estarían muertas”, indicó el guardavidas.

Entre las 9 y las 10 de la mañana Mariano abre la torre de control y entrena. “Podés correr, nadar, bajar la moto de agua y andar. Es un entrenamiento obligatorio que tiene como objetivo que todos estemos preparados para responder lo mas rápido posible”, explicó y aclaró: “jamás había experimentado tal adrenalina, salió del mar con un nuevo mantra para su vida: En situaciones límites solo se pueden tomar decisiones límites”.

El guardavidas llegó a Estados Unidos como fruto de una relación que comenzó en 2007 en Buenos Aires, pero como su esposa es ciudadana norteamericana quería retornar a Florida para que sus hijos estudiaran allí. En enero de 2018 Mariano aplicó y fue el mejor entre los ocho que se presentaron para el trabajo que hoy lo tiene como héroe, ya que fue distinguido por su accionar y también será reconocido por el gobierno estadounidense.

Luego de su hazaña fue entrevistado en medios estadounidenses. “Fue catalogado como un acto heroico y acá en Estados Unidos reconocen y valoran mucho estas acciones”, destacó.

Sus pares argentinos lo felicitaron y le expresaron la admiración que sentían por él, pero Mariano, conmovido por las palabras de quienes eligieron su misma profesión, le atribuyó el milagro al escudo de los guardavidas y a la Virgen de Lourdes que siempre lo acompaña en su termo cuando toma mate.

El escudo fue creado por Guillermo Pellegrini, que casi muere en una playa de Mar de Ajó cuando quedó atrapado en un sector del mar con las mismas características del que tenía “el chupón” de Florida. En la estampita que esta en el termo de Mariano pide: “Tomá bajo tu amor de madre las situaciones difíciles a las que nos expongamos a fin de que tengan solución. Es por eso que te confiamos nuestras vidas”.

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