El programa Salud Escolar Bonaerense detectó sobrepeso u obesidad en el 44% de los chicos evaluados. Los especialistas señalan como causas la alimentación ultra procesada, las bebidas azucaradas y el sedentarismo.
En el 44% de los alumnos de primer grado evaluados en escuelas de la provincia de Buenos Aires se detectó algún tipo de exceso de peso, por lo que fueron derivados a una segunda evaluación. El dato surge del programa Salud Escolar Bonaerense, que examinó a miles de niños y niñas de alrededor de seis años.
Según informó el ministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak, al 17% de los alumnos se le detectó obesidad y el 27% tiene sobrepeso. En otras palabras, casi uno de cada dos chicos que empiezan la escuela primaria ya presenta un peso superior al recomendado para su edad.
La iniciativa, impulsada por el Ministerio de Salud y la Dirección General de Cultura y Educación, comenzó en 2025 y realiza jornadas de salud integral en escuelas primarias de gestión estatal. En su primer año alcanzó a 38.885 alumnos de 1.819 establecimientos, el 43,7% de las escuelas estatales.
Las actividades están dirigidas a estudiantes de primer grado y a todo el alumnado de escuelas de pueblos originarios y de aulas multiedad. Además, se desarrollan talleres de promoción de la salud y prevención de enfermedades, con juegos y actividades.
El exceso de peso no es el único problema que arrojó el relevamiento. Casi la mitad de los alumnos evaluados en 2026 necesitó iniciar o continuar algún tipo de atención en el sistema de salud. Los controles odontológicos fueron el motivo de derivación más frecuente: el 32% de los derivados fue remitido a odontología y, de ese grupo, la mitad tenía caries.
Los factores que se asocian a este escenario son el consumo de alimentos procesados y bebidas azucaradas, el sedentarismo y la escasa actividad física. Se trata de hábitos que se instalan en la infancia y que, según advierten los especialistas, pueden prolongarse hasta la adultez. Un antecedente del propio programa bonaerense ya había advertido hace años que el exceso de peso se vincula directamente con enfermedades como la diabetes, la hipertensión y el síndrome metabólico, y que atraviesa a todas las clases sociales.
La situación bonaerense no es un caso aislado. Un estudio sobre el programa de salud escolar de la Ciudad de Buenos Aires, con datos de 2015, detectó malnutrición por exceso en el 43,57% de los escolares. Es decir, la cifra se mantiene alta y estable desde hace años en el área metropolitana.
La detección temprana en la escuela permite derivar a los chicos al sistema de salud antes de que el problema se agrave. Sin embargo, los especialistas coinciden en que el abordaje requiere el compromiso de las familias y de las escuelas: mejorar la oferta de los kioscos y bufets, reemplazar las bebidas azucaradas por agua y promover el juego y la actividad física diaria.
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