El Centro Oftalmológico Municipal San Camilo fue escenario de una nueva Maratón de Cirugías de Cataratas, y ya es la segunda que se lleva adelante en Berazategui. En la misma, casi 400 vecinos y vecinas fueron intervenidos en 24 horas consecutivas. La iniciativa fue organizada de manera conjunta por la Fundación Faco Extrema (liderada por Gerardo Valvecchia), la Fundación Elena Barraquer de España y la Municipalidad de Berazategui, con el objetivo de garantizar el acceso a la salud visual a personas sin cobertura médica y con dificultades económicas.

El oftalmólogo Gerardo Valvecchia, reconocido por haber operado gratuitamente a miles de personas ciegas por cataratas tanto en Argentina como en el exterior, señaló: “Hace años venimos haciendo varias campañas de este tipo”.

En relación a la selección previa de pacientes, el profesional explicó: “Son pacientes que no llegan a cubrir los costos de cirugía, que no tienen obra social. La edad de los que seleccionaron fue con el criterio de imposibilidad de acceder a la salud o ceguera legal que es menos del 30%. En esta oportunidad son todas personas mayores, pero hemos operado menores”. Además, en diálogo con Canal de la Ciudad, remarcó la importancia de visibilizar estas acciones: “La difusión es importante para que profesionales de otros lugares busquen sumarse a la iniciativa”.

Sobre el procedimiento, detalló que “la cirugía de cataratas básicamente es como imaginar una cámara de fotos, que tiene un lente que es el zoom y un rollo que es la retina. Bueno, el zoom está opaco y hay que retirarlo y colocar una lupa nueva transparente, que se llama lente intraocular”. Según indicó, las intervenciones son rápidas, de entre 5 y 20 minutos dependiendo de la dureza de la catarata, y permiten resultados inmediatos: “Operamos gente completamente ciega por cataratas y se van del quirófano viendo, siempre y cuando no haya algo más que cataratas. Sino depende y mejora muchísimo de todas formas”.

Valvecchia explicó que muchas veces la catarata responde al paso del tiempo y a la pérdida de transparencia del cristalino. Ante ello, recomendó el uso de lentes de sol para disminuir el impacto de la radiación ultravioleta: “Yo desde las 7.30 am salgo de mi casa con anteojos de sol”. Asimismo, destacó la importancia del control oftalmológico periódico: “Cuando uno empieza a leer y se cansa mucho más rápido que antes, o cuando está de noche y empieza a ver reflejos en las luces, uno de los factores puede ser el inicio de una catarata”.

En el marco de la maratón, también se proyectó el documental “#NoMásCataratas: Un Desafío Global”, de la Fundación Elena Barraquer, en el Complejo Cultural Municipal La Humanitaria, donde se reflejó el impacto social y saludable de este tipo de políticas.

Teniendo en cuenta que las cirugías se realizaron en el Centro Oftalmológico Municipal San Camilo, en diálogo con este medio durante el año pasado, Valvecchia recordó una anécdota vinculada a la jornada inaugural del establecimiento y a las primeras intervenciones de cataratas que allí se llevaron adelante. En ese marco, compartió un emotivo momento vivido junto al fallecido ex intendente Juan José Mussi:

“Nosotros teníamos el temor, los nervios del debut. Era algo nuevo: máquinas nuevas, personal nuevo, todos los quirófanos, todo. Teníamos una lista de 30 o 40 pacientes y estaba programado que venga el Dr. Mussi. Era temprano. Entonces puse, a propósito, pacientes más fáciles para operar a primera hora, porque él iba a venir y también algunos periodistas. Yo quería que todo fluyera rápido y que saliera bien. ¿Qué pasa? El doctor estuvo en otro acto antes y se atrasó, como pasa muchas veces. Entonces, cuando Mussi llegó a San Camilo, justo era el turno de un paciente que estaba ciego de los dos ojos desde hacía muchísimos años, con unas cataratas terribles. Eso me generó un poco más de estrés. Lo operamos, salió perfecto. Cuando le destapo el ojo, la primera frase que dijo, mirándose los dedos de la mano, fue: ‘Veo, veo la mano, volví a ver’. Se puso a llorar. Todos nos pusimos a llorar. Y cuando se levanta, la primera persona que ve es al Dr. Mussi. Le dice ‘Doctor’ y lo abraza. ¿Por qué? Era un empleado municipal antiguo, que lo conocía desde cuando eran jóvenes los dos. Eso fue absolutamente impactante”.

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