Un monitoreo de ciberdelincuencia en el Área Metropolitana de la Ciudad de Buenos Aires (AMBA), reveló que la venta en redes de objetos robados creció un 50%.
Según los datos difundidos, en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) se registran unas 93 denuncias por día por el robo de celulares, bicicletas, motos e incluso herramientas, muchos de cuyos productos son publicados rápidamente en redes sociales y distintos sitios web con fines comerciales.
Las redes sociales y las plataformas de compraventa se consolidaron como canales para ofrecer productos de origen sospechoso, mientras que la inmediatez de las operaciones favorece la rápida salida de bienes robados.
Es que las redes sociales no solo se convierten en canales de venta, sino también en herramientas que agilizan la circulación y reventa de bienes sustraídos. Esta modalidad de robos no para de avanzar ante las facilidades tecnológicas.
Si bien la modalidad existe desde hace años, el crecimiento de las plataformas digitales agilizó el circuito de reventa de bienes robados. En pocos minutos, un artículo puede ser publicado, generar contactos con potenciales compradores y terminar en una entrega.
Esto demuestra que el delito no necesariamente concluye con la huida del delincuente. En numerosos casos, pocos minutos después de la sustracción, celulares, bicicletas, motos o herramientas son ofrecidos en internet a valores muy inferiores a los de mercado y con descripciones ambiguas sobre su procedencia.
Los relevamientos realizados por las áreas de ciberdelincuencia de los departamentos judiciales identifican entre los bienes ofrecidos con mayor frecuencia a celulares, notebooks, computadoras, tablets, bicicletas, motos de baja cilindrada, electrodomésticos y autopartes.
Las ofertas pueden circular a través de Facebook Marketplace, WhatsApp e Instagram, facilitando que un objeto robado pase en poco tiempo de manos del delincuente a un nuevo comprador.
Un celular sustraído puede aparecer publicado en internet el mismo día del robo. Una bicicleta extraída de una cochera puede terminar ofrecida en un grupo vecinal, mientras que una moto puede venderse entera o por partes. También es habitual encontrar herramientas, notebooks y electrodomésticos publicados bajo excusas como una mudanza o una supuesta venta urgente.
Uno de los puntos que más preocupa es que, en determinados casos, son las propias víctimas las que detectan sus pertenencias en las plataformas digitales. Luego de radicar la denuncia, recorren publicaciones, cotejan imágenes y buscan detalles que permitan reconocer el objeto, como una funda, una calcomanía, una marca, un número de serie o alguna modificación particular.
Pero identificar el objeto en internet no implica que su recuperación sea inmediata ni sencilla. Intentar contactar al vendedor o acordar un encuentro por cuenta propia puede exponer a la víctima a una nueva situación de riesgo.
Ante una publicación sospechosa, la recomendación es no realizar la compra ni intentar recuperar el objeto por medios propios. Lo indicado es conservar capturas de pantalla, guardar el enlace, identificar el perfil que realizó la publicación y entregar toda esa información a la fiscalía o a la comisaría que lleva adelante la investigación.
A su vez, un precio significativamente inferior al de mercado o la ausencia de una factura no son, por sí solos, pruebas de que un producto sea robado. Para determinar su procedencia, la investigación debe establecer el origen del bien, quién lo ofreció, quién lo compró y qué conocimiento tenía cada persona involucrada acerca de su posible procedencia ilícita.
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