La circulación de más de 80.000 “autos mellizos” en nuestro país representa una grave problemática de seguridad y fraude, evidenciada por denuncias de las ONGs Defendamos Buenos Aires y Defendamos la República Argentina. De acuerdo con los datos recabados, el 80% de estos coches son camionetas utilitarias, 4×4 y pick ups, tanto grandes como medianas.
Estos vehículos utilizan documentación apócrifa altamente sofisticada, incluyendo títulos, cédulas y pólizas de seguro, logrando engañar a las autoridades y circular por meses o años sin ser detectados.
El término “auto mellizo” se utiliza cuando un auto robado adopta los datos identificatorios de otro coche con misma marca, modelo e incluso color, que circula de manera legal. Se trata de una maniobra delictiva compleja, silenciosa y difícil de detectar, que puede generar serias consecuencias legales para quienes adquieren estos vehículos de buena fe.
En muchos casos, aparecen las primeras señales de alerta cuando el titular del vehículo original comienza a recibir multas o infracciones por hechos que no cometió, en lugares por donde su auto nunca circuló. Esto suele ocurrir cuando el auto mellizo se encuentra en otra provincia o ciudad, lo que permite detectar la irregularidad al constatar que el vehículo propio estaba en un lugar distinto al indicado en la infracción.
Aunque también hay situaciones en las que las irregularidades se descubren recién en el Registro Automotor.
Los autos mellizos suelen presentar documentación completamente falsificada: informes de dominio adulterados, formularios 08 apócrifos, verificaciones policiales fraguadas, títulos digitales irregulares y chapas patentes clonadas. En algunos casos, también se utilizan cédulas robadas para reforzar la apariencia de legalidad.
Además, según el informe, la operatoria detrás de la venta de autos mellizos se ha sofisticado y se expande principalmente a través de plataformas digitales, donde los estafadores publican vehículos en aparente excelente estado y a precios atractivos.
Para evitar el fraude, la prevención y los controles registrales se vuelven claves. Es necesario, antes de concretar una compra, verificar chasis, motor, deudas y antecedentes del vehículo para evitar estafas.
La tecnología también hace su aporte con la geolocalización vehicular, a partir del análisis del historial de recorridos, que permite conocer con precisión por dónde circuló el vehículo legal, en qué horarios y en qué zonas, facilitando el contraste de información ante multas, infracciones o situaciones sospechosas.
En un escenario donde el fraude automotor es cada vez más sofisticado, combinar controles registrales, cautela en el proceso de compra y respaldo tecnológico puede marcar la diferencia entre una operación segura y un problema legal de largo alcance.
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