La Organización Panamericana de la Salud (OPS) anunció este martes que el continente americano perdió oficialmente su estatus de región libre de sarampión, un logro sanitario que había alcanzado en dos oportunidades y que ahora se ve amenazado por la reaparición de brotes en varios países, entre ellos Canadá, Estados Unidos, México y Argentina.

América había sido el primer continente en lograr la eliminación del sarampión, lo que significaba que no existía transmisión autóctona sostenida del virus. Sin embargo, la disminución de las coberturas de vacunación y el avance de movimientos antivacunas en los últimos años generaron las condiciones para su regreso.

El sarampión es una enfermedad altamente contagiosa y potencialmente grave: una sola persona puede contagiar a otras 18. Se transmite por el aire y puede causar neumonía, encefalitis, ceguera e incluso la muerte. Aunque es prevenible por vacunación, muchos pediatras jóvenes nunca habían visto casos debido a su desaparición prolongada en la región.

En Argentina, el Ministerio de Salud confirmó recientemente casos aislados y advirtió que “el riesgo de reintroducción y transmisión del virus es alto” en el contexto global actual. Las autoridades sanitarias recordaron que la vacuna contra el sarampión es gratuita y obligatoria en todo el territorio nacional, e instaron a la población a completar los esquemas de vacunación, especialmente en niños y niñas.

Según datos de la OPS y la Organización Mundial de la Salud (OMS), la cobertura de la vacuna triple viral (que previene sarampión, rubéola y paperas) debe superar el 95% para evitar brotes. En varios países del continente, ese porcentaje cayó por debajo del 85%, lo que deja a grandes grupos de población vulnerables.

El regreso del sarampión representa un retroceso sanitario para la región y una advertencia clara: sin vacunación, las enfermedades que parecían superadas pueden volver a poner en riesgo la salud de las personas.

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