Alejandro Bartalini, presidente de la Unión Industrial de Berazategui (UIB), cuestionó la apertura de importaciones y reclamó cambios urgentes en la política económica nacional. Semanas atrás, en una carta dirigida al presidente de la Nación, Javier Milei, había advertido que la industria se encontraba en estado de alerta.
El dirigente industrial dialogó con La Palabra sobre esa situación y expresó su preocupación por el presente del sector. Según explicó, la principal dificultad hoy se encuentra en la caída del mercado interno y en la pérdida de competitividad frente a los productos del exterior.
¿Cuál es hoy la principal preocupación de las industrias de Berazategui?
-”Los industriales de Berazategui estamos muy preocupados por la actividad en el país. El comercio y la industria están muy parados porque hay una reducción del mercado interno producto de la falta de dinero; en los hogares no alcanza. Hay una transferencia muy grande de ingresos hacia los servicios públicos. Tenemos una cantidad de impuestos importantísimos que nos sacan de competencia respecto de los productos importados. Hay una apertura indiscriminada de productos que llegan de todas partes del mundo, principalmente de China, y nos sacan de competencia. Eso hace que la industria empiece a declinar y a tener problemas, y ya los ahorros que tiene la empresa, más los ahorros que tiene cada uno de los dueños de las pymes, dejan muy poco en reserva como para afrontar distintos acontecimientos”.
“Creemos que el Gobierno debería cambiar el rumbo lo antes posible para que no siga habiendo esta caída tan grande en el cierre de empresas y que tampoco exista tanto problema con la desocupación, porque cada vez que cierra una pyme también hay trabajadores que se quedan sin su fuente de ingreso”.
¿Qué sectores industriales del distrito están más comprometidos hoy?
-”Los sectores más afectados dentro de la industria son el sector textil, fundamentalmente, y el del calzado. Son dos sectores que están fuertemente comprometidos por el ingreso indiscriminado de productos de todo el mundo a muy bajo precio. Inclusive está entrando ropa por kilo y eso saca del mercado a los textiles, no solo al que confecciona sino también al que fabrica las telas y al que hace los hilados; entonces eso trae un problema muy serio en el sector. Pasa también en el calzado, que viene a muy bajo precio desde Brasil y afecta al mercado interno. Además, aumentaron las exportaciones tanto de un producto como del otro. La metalmecánica es otro de los afectados y tiene un problema muy grave también de competencia de productos importados, así que vemos por ahí un problema muy serio”.
¿Qué datos oficiales existen sobre la cantidad de empresas que cerraron y las que se crearon en el último tiempo?
-”La caída según la Superintendencia de Riesgo de Trabajo, es de 29118 empresas a diciembre de 2025. Las nuevas es más difícil de calcular porque hay muchas que no sabemos si son importadores unipersonales y el dato no es tan preciso para comparar y hacer la diferencia”.
¿Qué políticas concretas cree que debería implementar el Gobierno para revertir tal situación?
-”El Gobierno debería controlar las importaciones, no restringirlas sino controlarlas, ver si existe dumping, porque eso afecta mucho a la competencia entre un producto nacional y uno importado. Te voy a dar un ejemplo de dumping que está encubierto: la batería de litio en China. El fabricante puede trabajar a utilidad cero o inclusive a pérdida, porque el Gobierno chino por cada batería que vende le da el 17% de subsidios sobre el precio. Entonces eso es dumping. Y eso, trasladado a cualquier otro producto, hace muy difícil la competencia. Esas cosas hay que analizarlas y verlas para que el país pueda seguir desarrollándose y no perder ciencia y tecnología como el INTI o el CONICET, que ayudan tanto al crecimiento de la industria nacional y al desarrollo de productos argentinos”.
“El producto argentino tiene fundamentalmente mano de obra argentina, y eso hay que cuidarlo mucho. Vemos que el Gobierno actualmente no lo está haciendo. Así que esperemos que recapacite y que cumpla sus compromisos, que fueron los de bajar los impuestos. Eso también ayudaría un poco más a la competencia y daría una mayor relación entre el precio final y el costo del producto, y tal vez entraríamos en un nivel mayor de competitividad con los productos importados. Fundamentalmente ese es el problema más serio que tiene la Argentina. Tiene muchos otros, pero desde el punto de vista industrial hoy lo que más interesa es resolver el problema de la competencia con productos importados, de la producción y de que no se sigan cayendo pymes ni despidiendo gente”.
Si no hay cambios en el corto plazo, ¿qué escenario visualizan para la industria local?
-”Visualizamos un problema muy grave en un no tan largo plazo. A fines de este semestre y principios del otro habrá una caída muy importante del sector industrial. Muchas empresas están en un momento crítico y creemos que esa criticidad puede ser aún mayor a medida que pase el tiempo, porque si esto no se revierte y siguen entrando productos importados, cada vez va a haber menos ventas. Esa menor venta se refleja en los ingresos de las empresas y ya los ahorros no van a alcanzar para sostenerlas. Creemos que debería cambiar urgentemente este tipo de política e ir hacia una política industrialista (que hoy no la hay) para que cada empresario pueda afrontar los compromisos que tiene con los sueldos de los trabajadores, los impuestos y los proveedores. Para poder hacer frente a eso hace falta que el mercado interno y las importaciones empiecen a reflotar”.
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