En las últimas 44 semanas de 2025 se registraron 36.702 casos de sífilis en la Argentina, según el último Boletín Epidemiológico Nacional (BEN) publicado por el Ministerio de Salud. La cifra representa un incremento del 20,5% respecto del mismo período de 2024 y confirma una tendencia de crecimiento sostenida en los últimos años.

De acuerdo con el informe oficial, en los últimos tres años los contagios aumentaron un 38,5%, lo que encendió alertas en el sistema sanitario y entre los equipos de salud sexual del país.

La sífilis venía mostrando una curva ascendente desde hace más de una década. Datos de la Secretaría de Salud de la Nación señalan que la tasa de casos reportados en jóvenes y adultos se triplicó entre 2013 y 2017, pasando de 11,7 a 35,2 casos cada 100.000 habitantes.

El monitoreo sobre embarazadas también refleja un aumento: la positividad en los estudios de rutina pasó del 2% al 3,2% en el mismo período, un dato que preocupa por el riesgo de transmisión congénita al bebé.

¿Cómo se manifiesta?

A diferencia de otras infecciones de transmisión sexual, la sífilis no presenta síntomas inmediatos. Tras un período de incubación de entre dos y seis semanas, suelen aparecer úlceras o chancros en la piel, generalmente indoloros y localizados en genitales o boca.

Estas lesiones pueden pasar desapercibidas, especialmente en mujeres, lo que facilita la transmisión al tener contacto directo con el chancro. Después, las lesiones desaparecen solas, pero la enfermedad continúa avanzando y puede generar:

  • manchas rojizas en el cuerpo,
  • dolores de cabeza,
  • malestar general.

En etapas avanzadas, que pueden aparecer años después, la sífilis puede afectar el sistema nervioso central.

¿Qué es y cómo se transmite?

Según la Fundación Huésped, la sífilis es una infección de transmisión sexual producida por la bacteria Treponema pallidum. Puede ser:

  • Adquirida: por vía sexual sin preservativo o por contacto directo con lesiones.
  • Congénita: cuando la persona gestante la transmite al bebé durante el embarazo.
  • Por transfusión de sangre infectada, aunque esta vía es poco frecuente en la actualidad por los controles médicos.

Diagnóstico y tratamiento

La detección es sencilla: un análisis de sangre es suficiente para conocer si la persona tiene o tuvo sífilis. Este estudio está disponible gratuitamente en el sistema público de salud y también se realiza en centros privados.

El tratamiento es simple, efectivo y definitivo si la infección se detecta a tiempo. Se realiza con penicilina, en una o varias dosis, según el tiempo transcurrido desde el contagio.

La principal herramienta para reducir el riesgo de transmisión es el uso correcto y constante del preservativo en todas las relaciones sexuales, ya sean vaginales, anales u orales.

En el caso de personas gestantes, los controles prenatales son fundamentales para detectar la infección y evitar la transmisión al bebé.

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