El sábado pasado, desde las 20 horas, la histórica Casona Ayerza (ubicada en avenida Doctor Luis Agote y calle 359, en Jardines de Ranelagh) abrió sus puertas para una gala lírica que reunió a vecinos y amantes de la música en una noche que se caracterizó por el nivel artístico y cercanía con los intérpretes.

La jornada fue organizada por Grupo Moya y Zerbino Báez, y contó con la participación de Ricardo Usciatti, Celeste Usciatti y Hugo Ponce. La Palabra de Berazategui estuvo presente y acompañó una propuesta que se vivió en un formato íntimo, con el privilegio de tener a los artistas a pocos metros de distancia.

El itinerario musical comenzó con Ricardo Usciatti en piano, quien interpretó Impromptu Op. 90 N°4 de Franz Schubert. Luego fue el turno de Celeste Usciatti, que con su voz presentó Caro Nome, de la ópera Rigoletto, de Giuseppe Verdi.

Más tarde, Ricardo volvió al piano con Sueños de amor de Franz Liszt y Jardines bajo la lluvia de Claude Debussy. La primera parte del concierto concluyó con Celeste interpretando Una voce poco fa, de Gioachino Rossini.

En medio de la noche hubo un break gastronómico que permitió a los asistentes compartir alguna que otra charla y recorrer el ambiente de manera distendida.

Tras la pausa, Ricardo Usciatti retomó el programa con interpretaciones como la Rapsodia Húngara N°6 de Liszt. Luego, Celeste cantó Voces de Primavera, de Johann Strauss. Más adelante se sumó Hugo Ponce, cantante tenor, con una interpretación de Il mio tesoro, de Wolfgang Amadeus Mozart, y El día que me quieras, de Carlos Gardel.

Celeste Usciatti, de 16 años y una de las voces de la noche habló con La Palabra y expresó: “Me llevo de acá el recuerdo y la gente, poder conocer del lugar un poco más”.

Por su parte, Ricardo Usciatti, artista plástico y pianista, quien también tiene en la Casona una muestra de pinturas contó: “Norma Cistaro me acercó a este lugar; ella fue alumna mía en Bellas Artes y tenemos una amistad. Su muestra se inauguró con mi música de fondo también”.

Hugo Ponce también dejó sus impresiones. “Estoy muy contento de poder estar en este lugar tan cálido como la Casona Ayerza, con tan linda acústica. Es muy grato cantar en ambientes cuya arquitectura tiene materiales nobles que puedan facilitar tanto la música instrumental como el canto”, destacó.

Además, agregó: “Por gentil invitación de los queridos Ricardo y Celeste Usciatti, compartimos un concierto, fundamentalmente de música de cámara, pero también con un tango de Gardel y una samba de Ariel Ramírez. Me es muy grato estar aquí porque a mí me gusta mucho unir esos universos. Siempre uno los universos de la música de cámara, el barroco y el tango”.

En esa misma línea, remarcó que “es muy importante desarrollar este tipo de actividades”. “Nosotros somos del Gran Buenos Aires y es muy importante que el vecino no siempre se tome un transporte para ir a la Capital. A mí me encanta Capital, pero también es importante quedarse en el lugar de uno, en este caso Ranelagh, Berazategui en general o Quilmes. Es muy valioso poder hacer cosas en nuestro barrio, en nuestra localidad”, sumó.

Al término del evento también tomaron la palabra Gabriel Moya y Silvia Karina Rodríguez. “Estamos muy contentos con un evento de estas características para esta ciudad tan bonita, en una infraestructura y en un lugar que está justamente apto para este tipo de propuestas”, expresó Gabriel. Y adelantó: “Este es el inicial, y de acá a fin de año programaremos tres más con Ricardo (Usciatti)”.

Silvia, por su lado, declaró: “Esta primera experiencia fue impresionante. Los artistas tienen una calidez tremenda. Ricardo es una persona muy preparada ya que te introduce con toda la explicación y va llevando tanto a quien tiene mucho conocimiento como a quien tiene poco”, señaló.

Además, se sumó a lo que mencionó Ponce y explicó que la iniciativa surgió con el objetivo de acercar la cultura a los vecinos. “La idea fue empezar a introducir a la gente que por ahí le cuesta movilizarse a Capital Federal o a Quilmes, donde también hacen este tipo de encuentros una vez por mes en un club social. Se trata de acercar cultura a cada pueblo”, remarcó. 

La gala dejó una primera experiencia que combinó calidad artística e intimidad. Fue una noche en la que la Casona Ayerza demostró ser un escenario ideal y en la que Jardines de Ranelagh sumó un nuevo espacio para propuestas culturales.

Vale destacar que el piano utilizado durante el concierto fue adquirido por Grupo Moya y quedará allí de manera permanente, incorporándose a la propuesta cultural de la Casona.

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