La Justicia condenó a prisión perpetua a Milagros Ayelén Ortiz por el homicidio de Alejandro Barreto, un joven de Berazategui que perdió la vida en 2024 durante una estadía en un camping de la zona de Zárate. La acusada pertenecía a la Policía Bonaerense y tenía un vínculo sentimental con la víctima. El episodio se produjo en un sector de las islas del delta del río Paraná y terminó con la muerte de Barreto luego de una discusión en la que se efectuaron disparos. La resolución judicial puso punto final al proceso penal y estableció la máxima pena prevista para la responsable.

Barreto había llegado hasta ese lugar acompañado por su padre y un amigo, sin imaginar que aquel viaje terminaría de manera trágica. Durante el enfrentamiento, Ortiz utilizó un arma de fuego y efectuó disparos que alcanzaron al joven. Las circunstancias del episodio derivaron posteriormente en una investigación judicial que permitió reconstruir lo ocurrido y determinar la responsabilidad penal de la mujer. La víctima era conocida en Berazategui, particularmente en el barrio Asunción, donde residía y mantenía sus vínculos familiares y sociales.

La noticia del fallo fue recibida por los familiares de Alejandro con sentimientos encontrados. Por un lado, la condena representó una respuesta judicial frente al crimen; por otro, no logró disminuir el dolor provocado por una pérdida que permanece presente. Cristian Barreto, hermano del joven, se refirió públicamente a la sentencia y agradeció la actuación de la Justicia, aunque sostuvo que la pena nunca puede compensar completamente la pérdida de una persona. Sus palabras reflejaron el impacto que el caso continúa generando entre quienes estuvieron cerca de la víctima.

Alejandro era además padre de una niña pequeña, una circunstancia que profundizó el impacto de su muerte dentro de su familia. Desde Berazategui, sus seres queridos atravesaron el proceso judicial mientras intentaban sostener el recuerdo del joven y acompañar a quienes quedaron afectados por su ausencia. La sentencia contra Ortiz establece ahora una consecuencia concreta para quien fue hallada responsable del homicidio, pero para la familia Barreto el caso excede cualquier resolución judicial: detrás del expediente permanece la historia de un vecino cuya vida terminó abruptamente durante un viaje que debía ser una jornada más.

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