En el centro de Berazategui, en calle 17 N° 5184, funciona Abogados RyE, un estudio jurídico que nació del sueño compartido de tres jóvenes profesionales. En 2021, Sofía Alejandra Eduardo, Alan Rufini y Martín Eduardo decidieron apostar por un proyecto propio, con la intención de trascender los formatos tradicionales y construir una propuesta diferente dentro de la abogacía.
La Palabra dialogó con Sofía Alejandra Eduardo, abogada titular de Abogados RyE, quien habló en representación del estudio. Junto a ella trabajan Alan Rufini, su marido y co-titular, quien además se desempeña como CEO de RyE y está a cargo del área de negociaciones y relaciones comerciales; y Martín Eduardo, hermano de Sofía, estudiante avanzado de Derecho, socio del estudio y responsable del área de ART. “Sabíamos que juntos íbamos a formar un tridente de directorio espectacular”, expresó Sofía.
La creación del estudio fue, en buena medida, una apuesta e insistencia de Sofía. Y, desde aquel comienzo hasta hoy, el proyecto fue creciendo hasta conformar un equipo de más de diez personas que trabajan en distintos sectores.
La especialización está puesta principalmente en accidentes de tránsito y accidentes laborales, pero detrás de esa estructura hay una mirada que busca darle un lugar central al compromiso, la formación y la relación con quienes llegan al estudio en busca de asesoramiento.
¿Qué fue lo más desafiante de construir un estudio jurídico siendo jóvenes?
“Lo más desafiante fue tener que romper esquemas. Tener que demostrarle a quien teníamos por delante (sea abogado/a de la contraria, juez) que no importa la edad, sino el poder del conocimiento, el pensamiento crítico, el criterio jurídico.
Con nuestros clientes nunca tuvimos desafíos por la edad. Jamás fue cuestionado ni puesto en jaque. Entendemos que eso habla del desempeño ejemplar de Abogados RyE. Trabajo en equipo. Trabajo con conciencia social. Jóvenes profesionales que eligen todos los días ejercer el derecho con convicción y el compromiso que se merece”.
-¿Cómo hace un abogado joven, recién recibido, para introducirse en el mercado laboral? ¿Cuál es el primer paso que recomendarías dar a alguien que acaba de recibirse?
“Primer paso: confiar en uno mismo. No frustrarse ante la primera caída. Hacer comunidad. Estar vinculado con colegas en la misma situación o tal vez con más experiencia para aprender a ejercer la profesión. Especializarse. No pretender abarcar todo. El ego es tu peor enemigo”.
-¿Qué lugar ocupan hoy las redes sociales y la comunicación digital en la abogacía?
“Sentimos que aún cuesta. Quizás hay áreas del derecho que son más amigables para trabajar en redes.
En el año 2022 empezamos a animarnos a las redes. A buscar identidad y comunidad. Podemos decir que hoy lo hemos logrado, pero aún queda un camino por delante.
Tal como el derecho, el mundo de las redes también es dinámico y hay que ir aggiornándose a ello”.
-¿Qué pesa más al comienzo: la formación académica, los contactos, la especialización o la confianza?
“Todo junto. Sin orden de prelación. Uno sin el otro no sirve de absolutamente nada”.
-¿Qué errores suelen cometer los jóvenes profesionales al comenzar a ejercer?
“Por lo que hemos observado a lo largo de estos años, es la falta de compromiso para con otro. Vemos expedientes sin impulsar. Jóvenes abogados inexpertos que quizás, por cuestiones de ego y no acudir a pedir ayuda o hacer excesivo uso de la IA y la comodidad, no hay análisis crítico jurídico. No hay debate.
Recuerdo que cuando yo era estudiante de Derecho, lo más lindo de ir a cursar o de preparar parciales era el debate que se generaba entre compañeros. Hoy eso no existe. Hoy vive cada quien en su metro cuadrado. Esto ya excede a la abogacía. Como sociedad, entiendo que estamos cada vez con menos conciencia colectiva. Y el abogado no deja de cumplir un rol social muy importante.
Mi consejo sería que ejerzan la profesión por elección. Por convicción. Con compromiso y pasión”.
-¿Qué tipo de casos suelen resultar más complejos, no solamente desde lo jurídico sino también desde lo humano?
“En nuestro caso, vemos accidentes de tránsito o de trabajo a diario. Nos atraviesa cuando una persona queda con secuelas incapacitantes irreversibles siendo muy jóvenes o cuando después de tiempo de litigio la víctima del accidente espera el cobro de la indemnización y las aseguradoras liquidan (dejan de existir).
Este último período fue terrible. Varias aseguradoras de renombre liquidadas. Tener que citar a las víctimas y darles la noticia de que la aseguradora no tiene fondos para pagar, aunque el juicio se haya ganado y el monto sea millonario. Eso es triste”.
-¿Cómo trabajan para que el cliente comprenda realmente qué está pasando con su caso, ese lenguaje técnico?
“Ese es un esfuerzo y un trabajo extra, jaja. ¡Nos cuesta un montón! Es complejo hacer entender de los plazos judiciales, de los momentos y actos procesales. De igual manera, desde Abogados RyE siempre se pensó en proporcionar al cliente la mayor transparencia del proceso.
Por eso creamos una página web donde todo cliente posee usuario y contraseña e ingresa a ver su expediente las veces que desee y tiene canal abierto de consultas a nuestro WhatsApp, que no te atiende un bot, te atiende el responsable del expediente y te evacua la duda dentro del horario de 9 a 18 hs”.
-¿Qué es lo más lindo de ser abogada y qué es aquello que pocas veces se ve desde afuera?
“Lo más lindo es el reconocimiento al trabajo. Trabajo hecho con mucha honra, con horas, sacrificio, respeto. Lo que no se ve es el tremendo laburo que hay detrás del expediente. Los detalles. Los detalles son claves para un expediente ágil, claro y bien trabajado. Y en eso trabajamos a diario con todo el equipo de RyE”.
-¿Y cuál es la parte más difícil o frustrante de la profesión?
“La parte más difícil es el cobro, jaja, como todo”.
El recorrido de Abogados RyE comenzó con tres jóvenes que decidieron apostar por un proyecto propio y que, cinco años después, sostienen una estructura que reúne a más de diez integrantes. La juventud, lejos de ser vista como un límite, fue para ellos parte del desafío de construir una identidad profesional propia.
RyE es una apuesta que, desde Berazategui, continúa creciendo.
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