La Escuela Municipal de Artesanías de Berazategui dijo presente en el VI Foro Nacional de Artesanos, realizado en el marco de la Bienal del Chaco 2026. Florencia Ballato, directora de la institución, y Dora Esteves, fundadora de la Escuela y actual asesora del Área de Artesanías, fueron convocadas como disertantes y también integraron el jurado de premios de la Carpa de Maestros Artesanos.
Durante el encuentro, Ballato expuso sobre “El rol del Estado” en la protección de las materias primas, los oficios y la circulación de las artesanías. Por su parte, Esteves participó del espacio dedicado a “La cuestión patrimonial”. Ambas compartieron los paneles con referentes de diferentes puntos del país.
En diálogo con La Palabra, la directora de la Escuela Municipal destacó la importancia de formar parte de una propuesta cultural de alcance nacional e internacional. “Es un evento cultural muy grande, que nos posiciona a nivel país y en el mundo. No hay otro encuentro de semejante envergadura que se realice en otro lugar”, expresó.
La misma explicó que la Bienal es organizada por la Fundación Urunday y el Gobierno de la ciudad de Resistencia, Chaco. En este caso, la delegación de Berazategui fue convocada por la Fundación Chaco Cultura, encargada del área de artesanías dentro del evento.
-¿Cómo viviste el encuentro?
“Para nosotros fue realmente emocionante y hermoso poder participar de un evento tan importante, con tanta gente y representantes de diferentes provincias y países. También fue una gran oportunidad para representar a nuestra Secretaría, al Municipio y a nuestra Escuela, y para compartir el trabajo que venimos realizando desde hace 36 años. La verdad, fue un enorme orgullo”.
“Luego de la charla, sentimos que estamos en el camino correcto. Como hablamos en el Foro, Berazategui es una excepción, porque poder hacer todo lo que nosotros hacemos requiere de un Estado presente, de una gestión que haya apostado a la cultura de manera sostenida durante tantos años y de muchas personas que trabajaron con pasión y lo hicieron posible. Se necesita de todos esos elementos para que las cosas sucedan”.
-¿Cuáles fueron los principales temas que se desarrollaron?
“Hablé sobre el rol del Estado y compartí la experiencia de la Escuela. A partir de ahí surgieron distintas voces y necesidades vinculadas con la posibilidad de que este tipo de proyectos se desarrollen en diferentes puntos del país. Mucha gente me decía que quiere venir a conocer la Escuela y replicar la experiencia. Nosotros tenemos una escuela ahijada, que es la Escuela de Artesanías de Trelew. Estamos abiertos a asesorar y acompañar a quienes lo necesiten, pero después cada proyecto está marcado por las realidades municipales y provinciales”.
“También se generaron debates sobre la necesidad de que los artesanos sean acompañados y protegidos a nivel provincial y nacional. Esto se relaciona con lo que se habló sobre patrimonio, porque así como trabajamos para preservar los museos, existe una necesidad imperiosa de cuidar el patrimonio vivo, que son los propios artesanos. Ese cuidado debe traducirse en acciones concretas y en leyes que protejan a quienes sostienen ese patrimonio cultural”.
-Sobre el rol estatal, ¿cuál es la importancia de la intervención del Municipio de Berazategui en la cultura?
“Acá la cultura se vive y se respira en cada calle, por todo lo que se ha hecho a lo largo de los años desde la gestión cultural y por cómo el Municipio ha apoyado. Para nosotros es muy importante entender que no había una obligación de hacerlo, sino una decisión de poder hacerlo, y eso es lo que hace que hoy tengamos lo que tenemos: las cinco escuelas municipales, y una gran cantidad de áreas educativas. Eso es algo que no se encuentra en otros lugares y se sigue trabajando para seguir adelante. Es muy importante la gestión cultural que se hace en Berazategui y es un ejemplo a nivel país”.
“La Escuela de Artesanías cumple este año 36 años de trabajo. Hoy tenemos un complejo hermoso, que es el Complejo Cultural El Patio, pero cuando nació la Escuela estábamos en el Rigolleau, en aulas chiquitas. Después nos mudamos al Complejo El Patio, que era una antigua sodería y hubo que construirlo, porque al principio eran galpones divididos con nailon, que se goteaban. Los alumnos llevaban estufitas para no pasar frío.
Pero, claramente, para tener lo que hoy tenemos hubo mucho trabajo detrás, durante muchos años y de manera sostenida. Y eso solo es posible gracias a un Estado municipal que acompaña, a un secretario de Cultura que, por supuesto, también lo hace posible y a un montón de voluntades que ponen el cuerpo día a día”.
-¿Cuáles son los desafíos que atraviesan actualmente los artesanos?
“El desafío es seguir sosteniendo la cultura y no claudicar frente a las cuestiones económicas y sociales que hay alrededor. Está el tema de lo chino, de lo hecho rápido y de manera industrializada. Es muy importante instruir a quien viene a comprar para que entienda el valor de lo que está adquiriendo: no es solamente el objeto, sino todas las horas de trabajo y el saber que hay detrás. Hay una cuestión ancestral y antropológica detrás de eso”.
“En cuanto a la Escuela, atravesamos la dificultad de la inmediatez, de querer todo ya. Las redes sociales traen esta ansiedad y la idea de que todo se puede hacer rápido. TikTok nos hace creer que una ruana se puede hacer en 15 minutos y que es así de fácil, cuando en realidad requiere mucha técnica y oficio, equivocarse, deshacer y volver a hacer.
Ahí aparece la inmediatez y la frustración, que es con lo que estamos luchando todo el día. Les pasa a los chicos, pero también a los grandes. No hay que pretender que todo sea rápido. La artesanía requiere de un proceso.
Nos enfrentamos a la Inteligencia Artificial, pero hay algo que nunca va a poder hacer: sacarnos la inteligencia artesanal. No puede quitarnos ese oficio”.
-Desde el punto de vista municipal, ¿qué acciones se llevan adelante para preservar el patrimonio artesanal?
“La Escuela de Artesanías ya es algo muy importante que hace el Municipio para preservar el patrimonio, porque preserva los oficios. Ya tenemos más de tres mil egresados que nos representan en todo el país, en las diferentes disciplinas. La Escuela es única en su tipo, no solo porque es 100% municipal, sino porque además alberga siete especialidades, cada una de las cuales es una escuela en sí misma. Eso la hace distinta a todas las demás. Cada artesano desarrolla su propio estilo y sus propios diseños”.
“Gracias a la Escuela nació el Salón Nacional de Creatividad y Diseño Artesanal, el primer salón nacional de artesanías del país. Este año se realizó la edición número 27. Cada Salón convoca a artesanos de diferentes puntos del país. En esta oportunidad recibimos 300 piezas de 230 artesanos, pertenecientes a distintos rubros y categorías.
El jurado selecciona las piezas que formarán parte de la muestra. Generalmente quedan entre 160 y 180, dependiendo del año. Después se seleccionan los premios, que se entregan por categoría y rubro. Además, se otorgan los grandes premios adquisición, mediante los cuales los artesanos reciben un reconocimiento económico y las obras pasan a formar parte del acervo cultural de todos los berazateguenses y de la futura Sala Museo de Artesanías.
Ahí tenemos otro punto de preservación del patrimonio. Por un lado, el Salón Nacional de Creatividad y Diseño Artesanal jerarquiza y pone en valor las artesanías de todo el país. A través de las visitas guiadas y de las piezas que envía cada artesano, tenemos la posibilidad de hablar de una identidad, de un rincón del país, de un oficio o de una técnica, incluso de técnicas que a veces se están perdiendo.
Por otro lado, la futura Sala Museo de Artesanías cuenta actualmente con cerca de 90 piezas de distintos artesanos. Son obras invaluables, algunas realizadas por artesanos que ya no se encuentran entre nosotros o mediante técnicas que se fueron perdiendo. También es una manera de contar sus historias, hablar sobre ellas y preservarlas”.
“Y, para concluir el año con esto que hablamos sobre el patrimonio, en agosto se realizará el Encuentro Nacional de Artesanía, que este año llega a su edición número 19. En esta oportunidad se reúnen artesanos de todo el país. Nos visitarán cerca de 300 artesanos de diferentes puntos, rubros y categorías, y ahí se los puede ver trabajar en persona, junto a todas sus piezas, que también nos hablan de su identidad y de su hacer.
Entonces encontramos diferentes materias primas vinculadas con sus contextos y sus culturas, distintas formas de trabajar y diferentes maneras de tratar los materiales, que también tienen que ver con el patrimonio.
Y todo esto lo tenemos acá, en un encuentro absolutamente federal que se realizará del 13 al 17 de agosto en el Centro Municipal de Actividades Roberto De Vicenzo, con entrada libre y gratuita”.
-Bien mencionas, se aproxima una nueva edición de la Feria Nacional Berazategui Artesanías. ¿Con qué expectativas se encuentran?
“Estamos con mucha expectativa por este encuentro. Tenemos un montón de nuevos artesanos que nos visitan, así que creo que el público se va a encontrar con la excelencia de siempre, con un recorrido para toda la familia, clases especiales y demostraciones. Además, se realizará en el marco del Día del Niño, por lo que también será una propuesta ideal para recorrer.
Creo que es un hermoso paseo, porque no solamente ves cosas lindas, sino que también recorrés el país a través de esas artesanías y de esos objetos que son mucho más que eso: son identidad y patrimonio.
Así que, como siempre, nos encuentra con mucha alegría poder recibir a tantos amigos, ser anfitriones en esta oportunidad y brindarles a los vecinos lo mejor de la artesanía nacional”.
-¿Qué les diría a quienes están interesados en aprender un oficio artesanal?
“A alguien que quiera aprender un oficio le diría que se anime, que se anime a cambiar su vida. Posiblemente se encuentre con una parte de sí mismo que desconocía, con la independencia de poder hacer y con la maravilla de crear con las manos. Aprender un oficio es mucho más que realizar un objeto.
También implica un trabajo interior: la paciencia, entender los procesos, rehacer y volver a hacer, pero también la libertad de poder volar, de tener en tus manos las herramientas para poder empezar de nuevo.
Nuestros profesores son todos egresados de la Escuela y encontraron en el oficio no solamente la posibilidad de ser artesanos, sino también de transmitir lo que aprendieron. Algunos de nuestros alumnos incluso decidieron decir: ‘Bueno, dejo lo que estaba haciendo y me pongo a hacer esto porque encontré mi verdadera vocación’.
También sabemos que, en momentos difíciles, muchas personas que pasaron por la Escuela pudieron sacar adelante a sus familias gracias a lo que aprendieron en nuestras aulas.
Para nosotros, que vivimos el año pasado la celebración por los 35 años, es un orgullo enorme poder recibir a personas que hoy quizás viven en otros lugares, pero que volvieron a visitarnos y a abrazarnos porque sienten ese agradecimiento. A veces uno no es consciente de todo lo que está brindando, y eso es hermoso. Así que les diría que se animen. Es hermoso y no se van a arrepentir”.
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