La Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE) Zona Sur llevó adelante el pasado 1° de mayo una jornada especial en torno a la figura de Enrique Shaw, reconocido por su mirada humanista del mundo empresarial y su compromiso con los trabajadores. El encuentro se desarrolló en la parroquia Sagrada Familia, en el centro de Berazategui, y La Palabra estuvo presente durante la charla y la posterior misa.

Uno de los testimonios fue el de Carlos Custer, quien mantuvo una relación de amistad con Shaw y compartió una mirada cercana sobre su vida y legado. Durante su intervención recordó el aporte del empresario a la defensa de los derechos laborales y de la familia trabajadora. “Él hizo muchas cosas por el trabajo. Yo creo que todavía hay cosas que tenemos que saber. Entre ellas, por ejemplo, todas las asignaciones familiares por las que se luchó mucho, la protección a la familia y, en la reforma de la Constitución, se habían incluido en el artículo 14 bis estos derechos que él había pregonado”, expresó. 

A su vez, también destacó el profundo compromiso cristiano y social que tenía. “Era un cristiano muy comprometido, de familia con mucha historia, casado con Cecilia Bunge. Había nacido en París por casualidad, porque sus padres estaban de viaje, pero desde joven quiso hacer el apostolado social y le preocupaba mucho la vida de los trabajadores y el futuro del trabajo humano”, relató.

“El punto central de la empresa son los trabajadores. Hay una circular famosa en la que, en medio de una crisis, decía: ‘Tenemos que hacer un esfuerzo, el país tiene una crisis seria, tenemos que tratar de mantener los mejores niveles de producción y vamos a ahorrar en todo, hasta en la luz. Lo único que no vamos a ahorrar es en los trabajadores. No quiero que haya despidos ni disminución del salario’”, recordó Custer.

Además, remarcó que Shaw comprendía la necesidad de que la empresa fuera eficiente y rentable, pero sin sacrificar el bienestar de quienes trabajaban en ella. “Le preocupaba la crisis, la rentabilidad de la empresa y obtener buenos dividendos, porque tenía que rendir cuentas de que su administración era eficiente, pero no sacrificar a los trabajadores”, afirmó.

Durante la jornada también estuvo presente Isabel Shaw, octava hija de los nueve hijos que Enrique Shaw tuvo con Cecilia Bunge. En diálogo con La Palabra, expresó su emoción por el homenaje realizado en Berazategui.

“Estoy muy conmovida y orgullosa. Escuché muchas historias. Recuerdo lo importante que era que viniéramos acá en el Día del Trabajo. Estoy impactada por cómo sigue su ejemplo, por las cosas que hacía y el amor que le tenía a la gente que trabajaba acá y a su trabajo”, manifestó.

Por su parte, Martín Solano, coordinador de ACDE Zona Sur, explicó que el objetivo fue recuperar una tradición que Shaw impulsó hace más de seis décadas en Rigolleau. “Nos parecía muy bueno replicar lo que hace más de 60 años Enrique hacía en la Rigolleau. El sacerdote de la parroquia Sagrada Familia iba a la fábrica y con los empleados y Enrique se celebraba una misa allí. Nos parecía un buen momento para hacer una charla, dar a conocer su vida, ya que todavía hay mucha gente que no lo conoce”, explicó.

“En este tiempo hay mucha necesidad de trabajo y muchas familias necesitan ayuda económica. La idea es agradecer por quienes tienen trabajo y también que quienes no lo tienen puedan venir y pedir. Que entre todos podamos orar por la intercesión de Dios y de Enrique para que tengan lo que necesiten”, concluyó.

La jornada finalizó con una misa, retomando una tradición impulsada por el propio Shaw: integrar la vida laboral con la dimensión espiritual, poniendo en el centro a la persona y su dignidad.

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