La Casa Ayerza, un espacio emblemático de Ranelagh, atraviesa sus últimos días con la muestra artística de Norma Cistaro, que desde el pasado 20 de diciembre de 2025 acompaña la inauguración oficial de Jardines de Ranelagh. La Palabra estuvo presente este viernes en la exposición, donde el arte, la historia y la emoción se cruzaron.
La exhibición, que comenzó en simultáneo con la apertura de la histórica casona, se encuentra transitando su cierre, el cual está previsto para esta semana. Según adelantó la propia Cistaro a este medio, el espacio continuará luego con una muestra de Ricardo Usciatti, aunque todavía sin fecha confirmada.
“La gente de la casona me ayudó muchísimo a preparar todo, a colgar las obras y demás. El 20 de diciembre se dio la inauguración de esta casona histórica con la muestra de Ludovico y mía adentro”, recordó la artista en diálogo con La Palabra, al repasar el inicio de esta experiencia, que quedará registrada en la historia del espacio como la primera exposición realizada en su interior.
Durante los días que permaneció en el lugar, Cistaro no solo compartió su obra, sino también historias, recuerdos y vivencias ligadas a la zona. “He vivido todos los días que estuve presente historias maravillosas de Ranelagh sobre la casona. Entonces me he enriquecido, es como que ahora también es parte de mi pequeña historia. Es inolvidable lo que viví”, expresó con emoción, y agradeció especialmente al Grupo Moya (la Desarrolladora Inmobiliaria a cargo de Jardines de Ranelagh) por mantener el espacio en pie y a Norberto Zerbino, arquitecto e impulsor de la muestra, por la invitación.
“Ludovico me acompaña, con la obra, está vivo”, señaló Norma, esposa de Ludovico Pérez, en referencia a su presencia simbólica a través de las piezas del artista que forman parte de la muestra. Siguiendo la línea, explicó que la selección de piezas no fue casual: “Elegí obra por obra para que represente toda esta zona. Traje cuadros donde está la casa de De Vicenzo del año 1949, la iglesia Santa María de Hudson, la caminata que hacía Pilar (la primera esposa de Ludovico) con su hijo, las araucarias que él tanto amaba. Quise que la gente que entrara se sintiera atrapada por la zona”.
La respuesta del público, para la artista, fue una gran satisfacción. “Llegué a ver a un señor con lágrimas en los ojos mientras le daba la visita guiada. Fue muy emocionante y estoy profundamente agradecida de haber vivido esto”, contó.
Un detalle que no pasó desapercibido fue que, durante la jornada, Cistaro también ofreció un catering preparado por ella misma. “La cocina también es arte. No importa lo que hagas: sencillo, pero hecho con cariño, es arte”, afirmó.
Por otro lado, en su discurso ante los presentes, la artista dejó una reflexión: “Hay que mantener la casa y que siga el arte para la gente. El arte no te da nada material, pero te llevás algo en el alma para poder vivir mejor”. “Acuérdense que el arte está en todos lados. Lo moderno anda bien, pero siempre el hombre está primero, porque es el que pone la primera línea”, sumó.
“Puedo asegurar que la gente entraba seria y se iba con una sonrisa”, agregó, y volvió a agradecer tanto a Zerbino como al Grupo Moya por hacer posible la experiencia y por permitirle, incluso, reencontrarse con vecinos que no conocía.
Por su parte, el arquitecto Norberto Zerbino destacó el trabajo de preservación del lugar. “Tuvimos la gran suerte de poder cuidar y preservar esto de Ranelagh, que no se desmadren esos edificios y esa historia. Esta es una casa emblemática, con casi 100 años, y acá no se tiró un solo árbol, se preservó todo”, remarcó.
En la misma línea, Gabriel Moya (Gerente de la Desarrolladora) recordó que la casona fue adquirida por la familia Ayerza en las décadas del 60 o 70 y explicó que el proyecto integral fue pensado para conservar su valor patrimonial. “Era necesario complementar la conservación de la casona, el sector comercial y los complejos de viviendas. Hubo incluso un relevamiento de los árboles y las especies que había en el lugar”, señaló.
Durante el cierre de la muestra, también tomó la palabra el artista Ricardo Usciatti, quien acompañó a Cistaro y será el próximo expositor del espacio. “Tenemos una relación en lo que significa el arte para nosotros”, dijo, y repasó su historia personal atravesada por la música: “Inicié como pianista. En mi casa siempre se vivió la música. Mi esposa es profesora, mi hijo toca el violín, una de mis hijas estuvo tres años en el coro de niños del Teatro Colón y la otra es bailarina clásica”.
Así, la Casona Ayerza se prepara para despedir una muestra que no solo exhibió obras, sino que también reactivó recuerdos, emociones y encuentros en Ranelagh.
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