León Fernández Larrea atraviesa un momento crítico de salud tras confirmarse el avance de un tumor cerebral. En las últimas semanas, familiares, amigos, vecinos y personas que siguen su caso se unieron en una cadena de oración y acompañamiento colectivo, como muestra de apoyo frente al complejo cuadro médico que padece.
Según informó su madre, el glioblastoma que padece el niño de 8 años avanzó de manera acelerada y se extendió a otras zonas del cerebro, con la aparición de tres nuevos tumores, uno de ellos ubicado en un sector inoperable. “Tiene algo de hidrocefalia pero va de la mano con el avance del Glioblastoma. Se podría colocar una válvula y drenar dicho líquido pero sería someterlo a algo que no cambia la rapidez del diagnóstico. Este avance sucedió solo en dos meses, ya que la última imagen había sido el 7 de noviembre, entonces se habla de un pronóstico vital igual a la mitad de ese tiempo”, explicó Yamila Larrea (madre de León), y agregó: “Qué difícil es comunicar esto, me pregunto mil veces cómo se sigue, qué pesadilla”.

La evolución se produjo en un período muy breve, apenas dos meses después del último estudio realizado en noviembre. Aun así, se mantiene lúcido y con una fortaleza que sigue sorprendiendo incluso a su entorno. Los síntomas físicos que presenta son relativamente leves: dificultades para controlar la pierna izquierda y episodios de desequilibrio al caminar.
Las actualizaciones sobre su estado de salud son compartidas a través de la cuenta de Instagram @comounafruta, administrada por Yamila. Allí relata parte del tan sensible proceso, y también recibe una enorme cantidad de mensajes de apoyo y esperanza.
Con autorización del equipo médico y priorizando su bienestar emocional, León fue habilitado a realizar un viaje por tierra al destino que él eligiera. En ese marco, viajó junto a su familia a la costa argentina y días atrás también pudo cumplir un deseo muy personal: adoptar un perro al cuál apodó como Café.
“Sorprende su integridad y su falta de síntomas. Arde el pecho, dejé de ver, todo es inercia y carece de sentido. Quedate conmigo”, escribió Yamila en redes sociales, la semana pasada, acompañando una imagen de León.
A lo largo de estos meses, atravesó un tratamiento extremadamente intenso, que incluyó dos cirugías cerebrales de alto riesgo, además de radioterapia y quimioterapia. En la segunda intervención, los médicos habían advertido sobre posibles secuelas severas, pero contra todos los pronósticos logró salir sin perder la visión ni la movilidad, dando una nueva muestra de su fortaleza.
Mientras la familia transita este proceso con profundo dolor, el acompañamiento colectivo se multiplica, sobre todo en un momento donde la fe, el amor y la presencia del otro se vuelven indispensables.
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