El pasado 8 de enero se cumplieron 48 años de la desaparición de Miguel Benancio Sánchez, atleta residente de Villa España (Berazategui). Su nombre continúa presente en la memoria de muchos a través de “La Carrera de Miguel”, una competencia que se replica en distintos puntos del país y del mundo como homenaje al deportista, poeta y militante desaparecido durante la última dictadura militar.

Miguel Benancio Sánchez nació el 6 de noviembre de 1952 en Bella Vista, Tucumán. Fue atleta de fondo, futbolista, poeta y militante de la Juventud Peronista. Con apenas 25 años, fue secuestrado en su casa de Berazategui durante la madrugada del 8 de enero de 1978 por un comando de la dictadura encabezada por Jorge Rafael Videla, y permanece desaparecido hasta el día de hoy.

Desde muy joven, Miguel se trasladó junto a su madre y dos de sus hermanas a Villa España, con el objetivo de progresar y continuar sus estudios. Fue allí donde se consolidó su identidad marcada por tres ejes que lo definieron: el atleta, el poeta y el militante peronista.

Su desaparición se dio en pleno terrorismo de Estado, durante un período marcado por la represión sistemática, la censura, la persecución política y la violación de Derechos Humanos. En ese contexto, miles de personas fueron secuestradas, torturadas y desaparecidas por no alinearse con el régimen militar.

En 2019, su hermana Elvira Sánchez, ya fallecida, lo recordó como una persona que “amaba la vida, amaba escribir, amaba su familia, amaba su origen donde nació, sus calles de tierra de las cual estaba orgulloso”.

“Cómo no admirarlo… Me contó la última persona que lo vio que, cuando estuvo en El Vesubio, él gritaba ‘Soy Miguel Benancio Sánchez’. Jamás se entregó”, agregó.

El 31 de diciembre de 1978, Miguel había corrido su última competencia: la tradicional Maratón de San Silvestre. Pocos días después, entre las madrugadas del 8 y 9 de enero, un operativo represivo sacudió Berazategui. En apenas 24 horas, seis vecinos del distrito fueron secuestrados y desaparecidos, entre ellos Miguel Sánchez.

Alrededor de las tres de la madrugada, un grupo de hombres armados ingresó a su vivienda. El perro ladraba y era silenciado a golpes. Minutos más tarde sonó un despertador: una de las hermanas de Miguel debía salir rumbo a su trabajo en el Hospital Fiorito. Comenzaron los interrogatorios, el desorden y la violencia.

Los militares revolvieron muebles y una biblioteca entera en busca de escritos que revelaran sus ideas políticas. No encontraron nada. En su habitación, sobre una silla, había una bandera argentina. Al ser interrogado por ello, Miguel respondió: “Porque soy argentino”.

Cuando se lo llevaban, una de sus hermanas pidió que pudiera despedirse de su madre. La respuesta fue tajante: “No, él ya vuelve enseguida”. Una vecina vio cómo le vendaban los ojos y lo subían a un Ford Falcon. Nunca más se supo de él.

Con el paso de los años, los homenajes comenzaron a aparecer. El 11 de marzo de 2001, se realizó por primera vez en Buenos Aires “La Carrera de Miguel”, con recorridos de 5 y 9 kilómetros, largando y llegando al CENARD, organizada por la Secretaría de Deportes de la Nación. Luego, la competencia fue asumida por la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires.

Hoy se replica en distintas ciudades del país como Berazategui, Quilmes, Mar del Plata, Necochea, Santa Fe, Bariloche, Resistencia, Puerto Madryn, entre muchas otras. Cada carrera se mantiene como una forma de mantener viva la memoria y el recuerdo de Miguel.

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